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Así dibujan los venezolanos su experiencia como migrantes

Así dibujan los venezolanos su experiencia como migrantes


Por: Proyecto Migración Venezuela @MigraVenezuela

El pasado fin de semana la psicóloga Viviana Tovar Díaz desdobló una cartulina frente a unas 150 personas. En el centro de la hoja se asomó el dibujo de un hombre con los ojos llenos de lágrimas, amordazado, con los brazos atados por una soga, resignado a su destino. 

Viviana lleva ese dibujo, realizado por un venezolano de 20 años, a todos los talleres de “primeros auxilios emocionales” que dicta en las jornadas de atención psicosocial y física que organizan la Cruz Roja y la Fundación Plan, en diferentes sectores de Bogotá y Cundinamarca, para migrantes de Venezuela.

Desde que Viviana vio ese dibujo, resultado de uno de los talleres, lo guardó para mostrarlo como ejemplo y animar a los asistentes a expresar, como lo hizo su autor, los pesos que los agobian. Los talleres de 30 a 40 minutos están diseñados para personas desde los 13 años que están “en estado de crisis –asegura Viviana– con el objetivo de brindarles herramientas, de traerlos al presente y de que activen sus recursos emocionales para superar las situaciones difíciles que enfrentan”.

Varios migrantes trazaron los dibujos que aparecen a continuación. En ellos expresan lo que les duele, lo que les pesa, lo que aparece en su mente cuando piensan en Venezuela, en la familia que dejaron, en el desarraigo; pero también plasman la esperanza y la fuerza que encuentran, a pesar de todo, en el país en el que rehacen su vida.


 

En una parte del taller Viviana le pide a los asistentes que piensen en una situación difícil y la expresen en el papel. Un joven de 20 años realizó este dibujo. |© Viviana Tovar

 

 

Separaciones familiares
 

En la diáspora venezolana, en la que unas cuatro millones de personas han salido de ese país, los núcleos familiares se fragmentan. Algunos padres viajan sin sus hijos mientras consiguen trabajo. Otros migrantes dejan a sus parejas, a sus hermanos, a sus seres queridos.  Por eso, cuando Viviana les pide a los asistentes que dibujen algún sentimiento o alguna situación difícil, la mayoría ilustra la separación familiar.

 

 

 

 

 

Duelo migratorio
 

Además de lidiar con el duelo migratorio, una reacción de pérdida que empieza cuando las personas emigran, Viviana relató que muchos venezolanos también han enfrentado la muerte de seres queridos que estaban en Venezuela. En su país, en sus casas, la vida, y muchas veces la muerte, transcurren mientras ellos están obligados a permanecer en Colombia por trabajo, falta de dinero o porque están regularizando su estatus migratorio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Xenofobia
 

La discriminación es violencia, y muchos ciudadanos venezolanos la enfrentan todos los días. Viviana contó que en un taller un joven relató que unos colombianos le hacían comentarios ofensivos hasta que una vez, a diferencia de muchas otras, no se aguantó y reaccionó. Al final, ese hombre terminó golpeado y herido.

Los profesionales de la Cruz Roja y de la Fundación Plan escuchan historias difíciles en cada jornada, que tiene lugar cada 15 días. Cuando creen que las personas necesitan ayuda profesional especializada las remiten a entidades prestadoras de salud. Pero muchos de los migrantes no están afiliados al sistema de salud, otros cambian de residencia constantemente y la mayoría no tiene tiempo o recursos para trabajar en su salud mental.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Política en Venezuela
 

La situación política del país también aparece en el ejercicio. En la mayor parte de estos dibujos los venezolanos relacionan el cambio de gobierno con la posibilidad de volver a su país. También pintan la frustración por la situación de Venezuela y representan en esos dibujos las causas de la crisis. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luego de que los venezolanos dibujan el lado más difícil de la migración, Viviana les pide que elijan algún color de pintura y lo relacionen con una emoción positiva. "En esta parte no hay colores oscuros u opacos, sino vivos", asegura Viviana.

Los asistentes al taller se pintan las palmas de las manos con el color elegido y las ponen sobre su dibujo. Las imágenes díficiles que trazaron al principio reposan bajo la huella de su mano, de color vivo, que puede representar felicidad, esperanza o amor. "La idea es que cuando los ciudadanos venezolanos se sientan tristes o estén frente a una situación difícil recuerden ese color y esa emoción, y se concentren en eso", dice Viviana.

Al final, los asistentes cuelgan sus pequeñas obras en la pared y Viviana los anima a que las observen desde una perspectiva diferente y más equilibrada. Después de eso, los inmigrantes se van. Algunos piden tiempo de atención psicosocial individual y otros continúan su camino –ojalá– con el color de la esperanza en mente.

 

 

 

Fotos: @DylanBaddour



 






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