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El trasfondo político de llamar «ayuda humanitaria» a las donaciones

El trasfondo político de llamar «ayuda humanitaria» a las donaciones

Centro de acopio de las donaciones de Estados Unidos para Venezuela en Cúcuta. | Por: FERLEY OSPINA




Por: Juliana Peña @Julianapg

febrero 22 de 2019

Desde el 7 de febrero, cuando empezaron a llegar a Cúcuta las primeras donaciones enviadas por el gobierno de Estados Unidos para Venezuela, los ojos del mundo están puestos sobre el Puente Internacional Las Tienditas, uno de los puntos fronterizos del lado colombiano. En ese lugar,  aún no se sabe cómo Juan Guaidó,  el autoproclamado presidente, conseguirá ingresar las toneladas de alimentos y medicinas que llegaron al centro de acopio en la capital de Norte de Santander.

El presidente Nicolás Maduro, desde el comienzo, ha dejado clara su decisión de no permitir la entrada de esos suministros. Una primera decisión fue atravesar tres contenedores en el mismo puente internacional para evitar la entrada de las donaciones. El jueves, el mandatario ordenó el cierre de las fronteras con Colombia, Brasil, Curazao, Aruba y Bonaire, y el viernes en la madrugada tomó una medida más radical y hasta simbólica: soldar los contendores a las barandas del puente y puso a la Guardia Nacional en alerta máxima.

Maduro ha insistido en que aceptar donaciones como comida no perecedera, kits de aseo y los medicamentos es el primer paso para una intervención militar de Washington, mientras que Guaidó les advirtió a las Fuerzas Armadas que bloquear la entrada de las ayudas es un crimen de lesa humanidad. 

En medio de esta tensión, nació la iniciativa del multimillonario británico Richard Branson de organizar el concierto Venezuela Aid Live en parte para calmar los ánimos, recaudar fondos y también presionar al gobierno de Maduro para que le diera vía libre a la ayuda.

 

 En el concierto participaron 32 artistas y se extendió por 7 horas. Según datos extraoficiales, al evento asistieron al menos 400 mil personas. © Diana Rey Melo | Semana


 

Pero ni siquiera un evento cultural como ese resultó a salvo de la polémica. Solo cuatro días después del anuncio del concierto, Roger Waters, el emblemático integrante de Pink Floyd, publicó un video en el criticó las intenciones de Branson y aseguró que lo que estaba pasando “no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria” y que “la Cruz Roja y las Naciones Unidas concuerdan inequívocamente: no hay que politizar la ayuda”.
 


¿Qué politizada está la ayuda?


Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), hay tres principios bajo los que se rige la ayuda humanitaria: humanidad, imparcialidad y neutralidad. Es decir, estas ayudas tienen el objetivo de salvar vidas, aliviar el sufrimiento y proteger la dignidad humana, por encima de cualquier posición o tendencia política.

El mismo día que empezaron a llegar las donaciones a Cúcuta, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Cruz Roja Colombiana comunicaron su decisión de no participar  en las iniciativas de entrega de asistencia con el fin de “garantizar el cumplimiento de su misión exclusivamente humanitaria”. En una entrevista al día siguiente del comunicado, el  jefe de la delegación en Colombia, Christoph Harnisch, aseguró: “nosotros no participamos en lo que no es para nosotros una ayuda humanitaria".

 

Cruz Roja no dio más detalles. Le preguntamos a Fabián Cárdenas, coordinador de migraciones y recuperación de la Cruz Roja Colombiana seccional Cundinamarca, y él agregó: “tenemos unos principios y uno de esos es la imparcialidad. En el marco de un tema político, deja de ser imparcial. Cuando no vemos esas garantías en acciones, decidimos tomar distancia”. Pero aclaró que sus labores en Colombia de apoyo humanitario a la población vulnerable, incluyendo a los migrantes, continúa.


¿Una estrategia y un arma política?


Si se leen al pie de la letra los principios que determinan cuándo una ayuda es o no humanitaria, puede que lo que está llegando a Venezuela no encaje necesariamente en esta definición, pues tiene un trasfondo político evidente: nadie niega que esas donaciones son necesarias para Venezuela, pero por el contexto no se puede asegurar que la intención de la operación sea únicamente ayudar. Por ejemplo, el analista internacional Carlos Malamud cree que este plan de donaciones pueda ser utilizado como una estrategia de Juan Guaidó para crear situaciones de hecho y presionar a los militares a tomar partido.

Para el análisis también hay que tener en cuenta que Maduro no ha impedido por completo la ayuda de la comunidad internacional. Aún cuando el mandatario ha cerrado las puertas en varias ocasiones, hay agencias de las Naciones Unidas trabajan desde hace más de tres años en el país y, de la mano de la sociedad civil, han sido determinantes a la hora de responder a la emergencia.

Para Juan Navarrete, representante en Colombia del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, hay que leer la situación de Venezuela como una crisis humanitaria compleja y con unas implicaciones particulares. A diferencia de otros casos, la escasez de alimentos y medicina no es producto, por ejemplo, de un desastre natural o un conflicto armado, sino de las políticas económicas y sociales de un régimen en el poder. Entonces, cualquier ayuda necesariamente tiene un origen político, y no por eso se deben dejar de tomar medidas urgentes para atenderla. 
 

"Es una obligación ética y dependerá de quien la maneje no caer en graves violaciones a los derechos humanos si llega a discriminar por razones políticas”, asegura Navarrete. Además, agrega que la crisis en Venezuela podría terminar si se discrimina la ayuda, algo muy similar a lo que hace Nicolás Maduro a través de las cajas CLAP, que están disponibles con prelación para los simpatizantes del gobierno. Al final, se trata de la politización de una medida de respuesta a la crisis económica, y a la larga pone en riesgo a las donaciones que envía Estados Unidos. Solo durante este sábado, cuando se puso en marcha el plan, han sido incinerados tres camiones con la ayuda, una respuesta que da cuenta de la carga política de la jornada.

 

Ayuda sí, ¿pero "humanitaria"?

En el escenario internacional también hay reglas para ayudar. Según la resolución de la ONU que define los protocolos de asistencia, la ayuda humanitaria en casos de emergencia debe respetar la soberanía, la integridad territorial y la unidad nacional de los Estados. Y, además, establece que la ayuda humanitaria debe darse con el consentimiento del país.

El caso de Venezuela, que en el papel tien dos presidentes, todo se complica más. Por un lado, hay un presidente electo, que tiene el poder de facto y  que niega la entrada de estas ayudas. Por el otro, hay un presidente interino que, aunque es reconocido por medio centenar de países y quien solicitó la ayuda, no tiene cómo autorizar la entrada.

Por eso, agencias que se cimentan en la neutralidad como Naciones Unidas y el CICR dan un paso al costado, pues participar en la entrega de esta ayuda puede ser interpretado como el reconocimiento de uno u otro como presidente. En la otra orilla está la cooperación entre países como Colombia o Estados Unidos, que reconocen a Juan Guaidó como presidente desde el primer día de su autoproclamación y, por eso, también consideran las donaciones como ayudas humanitarias.

Para expertos como Navarrete, hay elementos que pueden suponer que detrás de todo esto lo que hay es una estrategia política: sanciones de Estados Unidos, el rol protagónico que ha jugado Iván Duque, etc. Pero, para él “más allá de esas consideraciones, lo importante es reconocer la crisis que vive Venezuela y hacer algo”.

Como dijo Consuelo Giménez, profesora de Enfermedades Tropicales y Salud Global de la UAH, “es de extrema gravedad que se utilicen los conceptos propios del humanitarismo para otros intereses (...) poeque puede estar generando que el trabajo de años de organizaciones y trabajadores humanitarios sea sometido a sospecha”. Tal vez a eso se refería Harnisch de la CICR cuando reiteró que el término "humanitario" debía ser protegido.
 

PRINCIPIOS HUMANITARIOS

Independencia: las organizaciones humanitarias deben desempeñar sus funciones sobre la base de sus propias decisiones

Neutralidad: abstención de todo acto que, en cualquier situación conflictiva, pueda interpretarse como favorable a una de las partes implicadas o en detrimento de la otra.

Imparcialidad: principio por el que la ayuda humanitaria debe proporcionarse a las víctimas en función de sus necesidades, no en función de cualquier otro criterio.

 

 

  






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