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“Hay que evitar que los expertos repitan estereotipos sobre los migrantes”

“Hay que evitar que los expertos repitan estereotipos sobre los migrantes”

Thomas Liebig estuvo en Colombia y conversó con el Proyecto Migración Venezuela sobre las estrategias que podrían servirle a Colombia para lograr la integración de los venezolanos. | Por: GUILLERMO TORRES / SEMANA




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noviembre 28 de 2019

Durante su paso por Colombia, Thomas Liebig, el administrador principal de la división de las migraciones internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), participó en el conversatorio ‘Promoviendo la integración socioeconómica de los migrantes: lecciones de la experiencia internacional’, evento organizado por el Proyecto Migración Venezuela y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 

Sus recomendaciones incluyen la necesidad de identificar a los migrantes, conocer sus capacidades y habilidades laborales, evitar políticas que beneficien a los venezolanos y perjudiquen a los colombianos. La prioridad, según el experto, es involucrar a la sociedad civil en el proceso de integración de la población migrante. 

 

Uno de los principios indispensables para lograr la integración de los venezolanos es involucrar a la sociedad civil en el proceso | © GUILLERMO TORRES / SEMANA

Proyecto Migración Venezuela (PMV): ¿Cómo ve la OCDE la respuesta que está dando Colombia a la migración venezolana?

Thomas Liebig (T.L.):
Estamos en el inicio de ver todas las respuestas que el Gobierno ha dado, pero lo que hemos observado hasta ahora es que la prioridad que le están dando a la inclusión socioeconómica es muy importante. El gran error que han cometido otros países al recibir flujos migratorios importantes es creer que la situación será temporal, que los migrantes solo van a quedarse un año o dos años y que luego regresarán a sus países. Viendo la situación en Venezuela, realmente es poco probable que los migrantes regresen a su país en el corto plazo. Otro aspecto para resaltar es que Colombia está colaborando mucho con los países vecinos, con los otros países de América Latina en el Proceso de Quito, para proponer una respuesta coordinada. Eso es muy importante y muy bueno, porque es lo que se ha criticado en la respuesta ante la crisis de los flujos desde Siria y otros países en 2015 y 2016, porque allá no hubo una respuesta coordinada. 


PMV: ¿Qué dificulta la integración socioeconómica de los migrantes?

T.L.:
Cuando uno se va a otro país, aunque hable la misma lengua y eso facilite mucho el proceso de integración social, como en el caso los venezolanos, siempre hay unas barreras muy importantes que a menudo se subestiman. Por ejemplo, aunque sabemos que muchos venezolanos tienen una calificación formal que es bastante alta, no sabemos cuál es el valor real de esas calificaciones, dado que el sistema político y económico venezolano es muy diferente y eso impactó también al sistema educativo. Lo mismo pasa con la experiencia laboral, que también está afectada por la crisis en Venezuela, y hace que muchos venezolanos no tengan experiencias recientes en sus campos específicos. Eso pesa cuando los migrantes llegan al mercado laboral colombiano, que es muy diferente al de su país. Ellos llegan sin las redes de apoyo que tienen los locales y, en este mercado que tiene altos índices de informalidad laboral, muchos trabajos se consiguen a través de esas redes. A eso se suma el desconocimiento del sistema político colombiano, del acceso a servicios, y eso se acumula y se suma a factores como la discriminación. Otro aspecto que dificulta la integración socioeconómica es la incertidumbre de los empresarios y empleadores, porque no saben si la gente va a quedarse, cuál es su estatus migratorio o si la situación de Venezuela puede cambiar. 

 



PMV: ¿Qué recomendaciones podrían servirle a Colombia para pasar de la discusión sobre los beneficios o perjuicios de la migración al proceso de integrar a los migrantes?

T.L.:
Lo primero que hay que reconocer es que el conflicto en el mercado de trabajo, como muchas otras preocupaciones ante la migración, vienen de la percepción de que el mercado laboral es fijo y que el número de trabajos no se altera. Ante esa idea, surge la creencia de que si un venezolano llega desplaza inmediatamente al trabajador colombiano, pero el mercado no funciona así sino que se adapta a los flujos y brinda nuevas oportunidades empresariales. Además, la población migrante tiene otras competencias complementarias, llegan personas jóvenes y todo eso puede beneficiar al país si se logra la inclusión. El primer paso es saber más sobre las competencias reales de los migrantes, conocerlos. Sabemos un poco sobre sus calificaciones, pero no sobre sus competencias reales, y eso es un paso difícil pero importante para saber cómo contribuir al crecimiento de Colombia. 


PMV: ¿Cual es el papel del sector empresarial en este proceso?

T.L.:
Otra cosa clave es el aspecto empresarial, por ejemplo. Los proyectos de microcréditos pueden ser muy buenos para una población vulnerable, pero también hay que involucrar a los que eran empresarios en Venezuela y traen una capacidad que puede servirle al país. El acceso al crédito, al financiamiento y la ayuda a los emprendedores para acompañarlos en el proceso de establecer empresa y de consolidarla es vital. Por supuesto, no todos los proyectos son viables y habrá que identificar a los que tienen mejor futuro y apoyarlos. Lo que hemos visto en el aspecto empresarial es que los migrantes son más dados a crear empresa porque el hecho de salir de su país ya les da un impulso para emprender. El problema es que aunque fundan más empresas, a menudo esos proyectos son menos viables y fracasan más porque les falta el apoyo y desconocen el mercado local y las regulaciones. El apoyo en el periodo de crecimiento es indispensable para que estos programas de financiamiento y crédito funcionen, porque lo importante para el país es que las empresas crezcan. 
 



PMV: En ese aspecto, tanto venezolanos como colombianos se enfrentan a las dificultades del mercado y a las regulaciones a la hora de emprender, ¿la migración puede ser una oportunidad para revisar esos trámites y hacer mejoras?

T.L.: Claro, por eso la importancia de la visión estratégica de la integración. Creo que en el caso de Colombia lo están haciendo, y lo sorprendente es que parece raro porque no todos los países tienen esa visión, que es la más adecuada: tener la inclusión socioeconómica como pilar de la integración. El mensaje es clave porque, si la gente que ya está no se integra, qué va a pasar con los que vendrán. Si no logramos rápido el desafío de integrar a los venezolanos que ya están acá, va a ser mucho más difícil la aceptación de los nuevos flujos que seguirán llegando. 


PMV: ¿Qué opina de los pasos que está dando Colombia para pasar de la atención humanitaria a la integración de la población migrante?

T.L.: Es el momento de pasar de la atención humanitaria, que va a seguir siendo necesaria, a pensar en la inclusión socioeconómica porque si se deja para después vamos a perder la curva de motivación de los migrantes. Ellos llegan con la intención de integrarse, pero si pasan dos años, por ejemplo, y apenas logran sobrevivir, no solo se pierde el capital humano de los profesionales sino que se pierde la motivación. 


PMV: ¿Qué acciones le pueden servir al Gobierno para mantener la curva de motivación de los migrantes y generar un ambiente social que permita su integración?

T.L.: Este proceso depende de desarrollar esas dos acciones paralelamente. No solo tenemos que mantener la motivación de los venezolanos, sino hacerles entender que también hay dificultades que no son causadas por discriminación sino porque también existen para los colombianos. En muchos países pasa que, al principio, los migrantes ven muchos problemas del país de acogida como un asunto de discriminación y en realidad no lo es. Los colombianos también tienen muchos desafíos y es importante tener expectativas realistas, porque no todo el mundo va a trabajar y los migrantes también van a tener problemas, y eso es normal. Si viene un millón de personas a un país, claramente que también llegarán algunos delincuentes, por supuesto que algunos no trabajarán bien, pero hay que evitar caer en generalizar esos casos particulares. 

 


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PMV: ¿Cuál podría ser una buena estrategia para que el país también empiece a hablar de la integración de los venezolanos sin caer en la polarización?

T.L.:
Lo principal es evitar generar políticas a favor de los venezolanos que puedan perjudicar a los colombianos. Es importante tener una estrategia para medir las competencias de los migrantes que no cuentan con un título equivalente a uno que se entrega en Colombia; en especial, teniendo en cuenta lo que pasó en Venezuela con la influencia del poder político en la educación. En materia de acceso a crédito, si se hace de una manera que también beneficie a los colombianos, funcionará mejor. En algunos casos habrá que hacer discriminación positiva, como en campañas para explicar el acceso a los servicios para los migrantes pero en otros, como una campaña informativa sobre oportunidades laborales, no solo se beneficiaría a los migrantes sino también a los colombianos. 


PMV: ¿Cuál es la importancia de la información para que la integración no se vea truncada por los mitos y las mentiras?

T.L.:
Comunicar bien esas realidades, tanto a los migrantes como a los colombianos, es importante para la integración. No se puede decir que en la migración todo será exitoso y que todo es perfecto, porque la humanidad no es así, pero sí es cierto que la mayoría de los migrantes quiere integrarse y contribuir y hacer una vida como los colombianos. Lo importante es no enfocar solo las diferencias entre las poblaciones (local y migrante) sino lo que hay en común, y el caso de los venezolanos en Colombia debe ser más sencillo que el de los afganos y sirios en Alemania. 


PMV: Ante la falta de información confiable y actualizada sobre la situación en Venezuela, ¿qué recomendaciones son relevantes para que la discusión y el debate sobre la migración no se llene de mentiras o verdades a medias?

T.L.:
Es indispensable hablar con la gente que sabe y que los expertos no vayan más allá de su conocimiento. En Alemania, cuando hubo un alto flujo de migración siria, cada día aparecía un nuevo experto. Hay gente que habla de todo, pueden ser expertos en criminalidad y delincuencia pero también son expertos en inclusión socioeconómica. En cambio, si cada uno habla de las cosas de las que verdaderamente sabe, ya está ayudando mucho a comprender la situación. Hay que evitar que los expertos repitan estereotipos sobre los migrantes, porque eso también puede pasar cuando su experticia es limitada pero se salen de sus campos para analizar otras realidades únicamente desde su visión. El peligro es que los expertos ayuden a la difusión de estereotipos y mitos que alimentan la xenofobia. 

 



PMV: ¿Es posible avanzar en las discusiones sobre los problemas del país sin caer en la simplificación de culpar a los migrantes por todas las necesidades de los colombianos?

T.L.:
Siempre habrá dificultades tanto para los locales como para los migrantes, pero es importante entender que muchos problemas existen desde antes de la migración. El desempleo y la informalidad y otros desafíos existen y hay que asumirlos, pero no existen por la migración. De vez en cuando, la migración hace más visibles esos desafíos, pero eso no quiere decir que los crea sino que, al incorporarse a la sociedad, los migrantes se ven afectados por las mismas dificultades de los locales. 


PMV: ¿Cuáles son las principales recomendaciones de la OCDE para que Colombia avance en la integración de los migrantes y su economía siga creciendo?

T.L.:
Lo primero es conocer y evaluar las capacidades y competencias, para poder hacer una conexión entre el talento venezolano y las necesidades de los empleadores colombianos. Además, hay que pensar en estrategias que permitan hacer un puente que ofrezca programas cortos de formación para nivelar las competencias de los migrantes. Otro aspecto importante es tener claro que el Estado no puede hacerlo todo y que la sociedad civil es el primer actor que debe movilizarse porque, en la situación que tiene Colombia, ni el Estado ni la comunidad internacional van a resolver todos los problemas. La solución va a llegar más bien de la sociedad civil, porque puede hacer cosas que no le cuestan al presupuesto público, como el acompañamiento y la tutoría para acompañar a los migrantes en su integración para entender mejor el funcionamiento de la sociedad.

 






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