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Xenofobia, el otro contagio

Xenofobia, el otro contagio


Por: Andrés Rosales @Andresiro

La covid-19 también podría estar sacando lo peor de los colombianos. El rechazo hacia los migrantes se ha esparcido junto al virus en el país. Así lo demuestra una encuesta contratada por el Proyecto Migración Venezuela , apoyado por Usaid y Acdi/Voca, realizada a 1.003 mayores de 18 años en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y otras 86 ciudades del territorio nacional, en todos los estratos socioeconómicos.

Desde el confinamiento, los encuestados demostraron mayor rechazo hacia los migrantes que en julio de 2019, cuando se llevó a cabo la línea de base de la misma encuesta. De las 18 preguntas, solo una arrojó resultados que podrían considerarse esperanzadores para un proceso de integración que ya se inició, que no tiene reversa y que, mal hecho, podría resultar nefasto.

El tema preocupa. El 71 por ciento de los encuestados considera que la migración aumenta la pobreza; el 64 por ciento, que impone una carga para los servicios sociales del Estado; y apenas el 28 por ciento la ve como una oportunidad para el desarrollo del país. Y esa última cifra disminuyó 9 puntos porcentuales con respecto a la medición anterior.

El sondeo planteó la premisa, por ejemplo, de que es necesario facilitar la integración de migrantes para el bienestar de Colombia en el largo plazo. Y demostró que hoy están más en desacuerdo los de estrato alto y no los del medio, como en el estudio de hace unos meses. En ese segmento, la aprobación de esa premisa se redujo en 28 puntos porcentuales, al pasar del 76 por ciento en 2019 al 48 por ciento en 2020.

También encienden alarmas las estadísticas del mercado laboral. Solo el 50 por ciento de los encuestados está de acuerdo con que es necesario facilitar que los migrantes consigan empleo –10 puntos porcentuales por debajo de los resultados del año anterior–, y el 65 por ciento cree que los migrantes les quitan el empleo a los colombianos, con un incremento de 9 puntos porcentuales. 


«Puede ser muy taquillero ese discurso (el de Claudia López), pero no es responsable ni serio. Actitudes como esta alimentan la xenofobia. No es una limosna la ayuda a los migrantes venezolanos, es un deber moral».

Carlos Fernando Galán, concejal 


 

 

 

En cuanto al acceso a salud y educación también hubo resultados inesperados. Y más cuando el debate aborda el acceso de niños al sistema educativo. En este apartado, las cifras de aprobación cayeron 7 puntos porcentuales, pasando de un 86 por ciento a un 79 por ciento.

?Un indicador diferente, que sin embargo apuntó en el mismo sentido, es el de la nacionalización. Si bien el país avanzó en integración al reconocer como colombianos a los hijos de padres migrantes nacidos en el territorio nacional desde el 19 de agosto de 2015, solo dos de cada diez encuestados estuvo de acuerdo con brindarles la nacionalidad a los migrantes. Esa proporción en la encuesta anterior era cuatro de cada diez.

Incluso, 18 por ciento de los colombianos considera que nunca debería otorgárseles la nacionalidad; un 57 por ciento cree que eso debería ocurrir después de una permanencia de entre cinco y diez años; y un 24 por ciento piensa que podrían recibir la nacionalidad en un año o menos.

Los números reafirmaron lo que por estos días queda claro en los noticieros: la pandemia en Colombia empuja a los migrantes de regreso a su país en medio de la xenofobia más alta desde que empezaron su éxodo masivo.

En Pamplona, por ejemplo, el alcalde Humberto Pisciotti prohibió el ingreso y permanencia de migrantes en condición irregular en la ciudad, y suspendió temporalmente los albergues con la consigna de proteger a sus ciudadanos de la covid-19. El gobernador de Arauca hizo lo propio y anunció que cerraría el departamento para interrumpir el paso de connacionales hacia Venezuela. Y en Bogotá recibieron muchos comentarios las declaraciones de la alcaldesa Claudia López, quien reclamó al Gobierno nacional que por tres años la ciudad “les ha pagado (a los migrantes) la comida, el nacimiento, el jardín, la escuela y les ha dado empleo”.

“Puede ser muy taquillero ese discurso, pero no es responsable ni serio. Actitudes como esta alimentan la xenofobia. No es una limosna la ayuda a los migrantes venezolanos, es un deber moral”, respondió el concejal Carlos Fernando Galán en su cuenta de Twitter.

De hecho, esta semana Felipe Vernaza, defensor del pueblo delegado para la movilidad humana, sentenció que desde que llegó el coronavirus su despacho ha tenido que intervenir en al menos 300 casos en defensa de migrantes que imploran por atención en salud. El subregistro podría crecer exponencialmente, si se tiene en cuenta que muchos venezolanos en condición irregular temen ser deportados si hacen valer sus derechos.

Pero ¿de dónde vino este deterioro en la percepción de los colombianos sobre los migrantes y su proceso de integración? ¿Es acaso repentino? ¿Es algo estructural o se explica por la coyuntura actual?

“El deterioro de la percepción de los colombianos frente a la migración y las medidas de integración ha venido en aumento desde mediados del año pasado, no es un fenómeno nuevo; sin embargo, esta coyuntura de incertidumbre y de miedo generada por la covid-19 exacerba los sentimientos de rechazo y xenofobia. Frente a las pandemias y las crisis, es humano tratar de estigmatizar y culpar a un tercero”, dice Adriana Sabogal Moreno, directora del Observatorio  del Proyecto Migración Venezuela.
 

 

Del miedo también habla Rocío Castañeda, oficial de información pública de Acnur. “No puedo dejar de creer que hay una relación estrecha entre el miedo y los resultados de la encuesta. Si algo nos muestra la pandemia es que todos somos igual de vulnerables. Si no salimos todos, fracasamos todos”, dice.

En este sentido, esta tendencia se percibe así mismo en la encuesta Invamer Gallup-Poll, donde, en diciembre de 2019, el 69 por ciento de los colombianos tenía una opinión desfavorable de los venezolanos que han llegado al país para quedarse. El porcentaje de quienes están de acuerdo con que el Gobierno colombiano acoja a los venezolanos también viene en deterioro: en junio de 2019, la desaprobación superó a la aprobación. Y en diciembre del mismo año, aún sin noticias de pandemia, ambos porcentajes alcanzaron su mayor distanciamiento.

“En el Observatorio del Proyecto Migración Venezuela hicimos un análisis de escucha de redes en 2019, que mostró que uno de los acontecimientos que más dinamizó las conversaciones en torno a la migración, y que a su vez generó tendencias y sentimientos negativos, fue el paro del 21N junto con la deportación de algunos ciudadanos venezolanos”, recordó Sabogal.

A eso habría que sumarle, dice Hugo Ramírez Arcos, investigador de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario, el falso dilema acentuado en Colombia. “Ante los recursos, que siempre serán escasos, los gobernantes se han impuesto elegir entre nacionales y extranjeros, y eso en el contexto del miedo por la covid-19 despierta unos sentimientos encontrados frente a la migración”, sentencia. Y Ramírez lanza una frase lapidaria. “Todo esto no se trata de un ‘los otros’. Se trata, indiscutiblemente, de ‘un nosotros’”.

 






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