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Venezolanas ganan menos de la mitad que las colombianas

Venezolanas ganan menos de la mitad que las colombianas

Las mujeres venezolanas enfrentan una gran brecha en Colombia. | Por: ACNUR.




Por: Redacción Semana

noviembre 26 de 2020

Si el empleo para la mujer en Colombia es precario, para las venezolanas lo es mucho más. Este miércoles, la ONG Cuso International, con el apoyo del Gobierno canadiense, presentó un informe que revela la realidad del trabajo femenino de las venezolanas en Colombia.

 

La ONG califica la situación laboral de las mujeres del vecino país en Colombia como “en extrema precariedad”. Esto, porque trabajan más horas, ganan menos de la mitad que sus pares colombianas y tienen empleos de calidad inferior.

 

Las cifras encontradas en el estudio no distan mucho de las estadísticas que registra el Dane, pero al tratarse de una brecha de género, son mucho más impresionantes, toda vez que las diferencias entre el trabajo del hombre y el de la mujer, aún entre los nacionales, siguen siendo abismales.


De hecho, el más reciente informe del Dane sobre el mercado laboral en Colombia muestra que el desempleo entre los venezolanos es del 21 por ciento, pero en el caso de la mujer la cifra es mayor. Los hombres van a una finca a recoger café, pese a ser profesionales, mientras que ellas, por lo general, deben encargarse de los hijos y las tareas del hogar, con menores posibilidades de recibir ingresos. Escasamente, para apoyar el ingreso familiar, salen de vez en cuando a labores de rebusque.

 


«Tanto las mujeres colombianas como venezolanas están rezagadas en cuanto al acceso a un empleo formal y digno. No obstante, dadas las circunstancias en que llegan las mujeres provenientes del país vecino, sin recursos económicos ni redes de apoyo, se enfrentan a mayores barreras para ingresar al mercado de trabajo»

Alejandro Matos. Director de Cuso Internacional en Colombia.


 

 

Es por eso que, de acuerdo con el estudio de Cuso, la informalidad laboral en la mano de obra femenina entre las venezolanas es del 91 %, en comparación con el 60 por ciento para la población femenina colombiana.


Otro elemento diferencial, que pone de presente la precariedad del empleo de la mujer venezolana en Colombia, es el ingreso y el tiempo de trabajo. Sus jornadas son de 42,5 horas, mientras las ciudadanas colombianas tienen una actividad laboral semanal que promedia las 37 horas.

 

Y en cuanto al ingreso, según la investigación realizada en conjunto con la Universidad Externado, el promedio mendual de una mujer colombiana empleada formalmente es de 1.458.000 pesos, y el de una venezolana es de 785.000 pesos.

 

En entrevista con SEMANA, Alejandro Matos, director de Cuso Internacional en Colombia, expresó que “tanto las mujeres colombianas como venezolanas están rezagadas en cuanto al acceso a un empleo formal y digno. No obstante, dadas las circunstancias en que llegan las mujeres provenientes del país vecino, sin recursos económicos ni redes de apoyo, se enfrentan a mayores barreras para ingresar al mercado de trabajo”.

 

Según expresa Matos, las mujeres migrantes tienen un nivel educativo más elevado que los hombres migrantes y las mujeres colombianas; sin embargo, tienen un porcentaje de desempleo del 19,9 % frente al 7,6 % de los hombres migrantes.

 

Señala el estudio que la dedicación al cuidado y la atención a la niñez también son muestra de las diferencias entre sexos. Más de 13 % de los hombres no ocupados dedican 12 horas a estas actividades, cuando el 53 % de las mujeres no ocupadas lo hacen. De hecho ellas manifiestan que no logran realizar procesos relacionados con la búsqueda de empleo debido a sus responsabilidades familiares.

 

Una conversación fluida con diferentes actores del Gobierno nacional, la Cancillería, el Programa Mundial de Alimentos, la Organización Internacional de las Migraciones y Acnur, entre otros, sirvió de base para identificar soluciones y alternativas sostenibles en materia de migración en Colombia.



La pandemia vino a agravar la situación para las mujeres venezolanas. El estudio evidencia que se puede acentuar la vulnerabilidad de las mujeres migrantes, pues cerca de 70,3 % de ellas se ubicaban en sectores de alto riesgo de pérdida de empleo como son: servicio doméstico, hoteles y restaurantes, mientras que 50,8 % de sus connacionales hombres se sitúan en estos renglones económicos y, en la coyuntura actual, también están en el mismo peligro.

 

Teniendo en cuento que “hay un caldo de cultivo para que las mujeres venezolanas y, en general los migrantes del vecino país, entren en el desempleo”, Matos señala que la recomendación es que el Gobierno colombiano fortalezca la legislación que promueva una política que incluya a la población venezolana.

 

“Ellos no están de paso, llegan para quedarse. Es más conveniente regularizar a la población venezolana”, indicó Matos, quien además resaltó que el nivel educativo de los migrantes en promedio es mayor al nivel educativo de los colombianos. "El mejor camino es aceptar que la migración no es un problema para los países si se aborda con la debida eficiencia. No hay que olvidar que Estados Unidos es un país que se desarrolló, en parte, por la afluencia de migrantes", concluye.

 






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