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Emprendedores venezolanos en el país, más jóvenes y educados que los colombianos

Emprendedores venezolanos en el país, más jóvenes y educados que los colombianos

177.122 migrantes venezolanos estaban trabajando de manera independiente en Colombia en 2019. | Por: CARLOS ALBERTO MUÑOZ VERA




Por: Daniel Galvis @danielgalvisj

agosto 05 de 2020

Desde el inicio de la crisis migratoria son muchos los ciudadanos del vecino país que han buscado maneras de subsistir económicamente en Colombia. Si bien la tarea no es nada fácil, algunos han logrado crear sus propios emprendimientos, unos con la intención de mejorar sus condiciones de vida, otros además con la meta de dejar su marca en el país que los ha acogido.

 

Tocando puerta a puerta, Gerardo Javier Boscán Villasmil comenzó a vender arepas de chócolo en las inmediaciones del municipio La Ceja, Antioquia, en septiembre de 2018.  Cargando cerca de 15 kilos en su espalda, este comunicador social gana su sustento diario de esa forma. “Nosotros no estábamos acostumbrados a ese trabajo, yo en Venezuela trabajaba en una oficina de un periódico”, dice Villasmil, quien tiene 36 años y no esperaba hacer una tarea tan alejada de su profesión.

 

Acompañado por su cuñado, Carlos Alberto Muñoz Vera, abogado de 26 años, fueron creciendo poco a poco. Vendían alrededor de 240 paquetes por semana, lo que les generaba cerca de 200.000 pesos semanales en ganancias. Ellos se encargaban de la venta y Vanessa Valencia, una joven local, era quien realizaba el producto.

 

Sin embargo, su alianza se terminó luego de muchas diferencias, especialmente porque Gerardo y Carlos necesitaban recursos constantes para su familia. Por eso decidieron comprarle la receta y los implementos para la preparación de las arepas.“Le compramos todo a un millón 800 mil  pesos. Trabajamos todos los días por muchas semanas para poder pagar eso”, narró Boscán. El 19 de julio de 2019 iniciaron la comercialización de su producto, pero solo hasta el 10 de octubre de ese año Alimentos Mi Favorita fue registrada en la Cámara de Comercio del oriente antioqueño.

 

Aunque fue la necesidad lo que los llevó a crear su emprendimiento, Gerardo  y su cuñado se sienten felices de la buena recepción que han tenido las arepas en las personas del municipio. Afirman que las ventas han continuado muy bien a pesar de la pandemia y considera que su producto ha tenido éxito en la comunidad local porque “tiene un estándar y se siente muy natural”. Hoy en día venden alrededor de 500 paquetes a la semana, lo que al final de mes les significa casi un millón y medio de pesos en ganancias.

 

“No tenemos grandes cosas, tenemos lo necesario, lo que cada ciudadano de cualquier país requiere tener: techo, comida, alimento, vestimenta y escuela para sus hijos”, explica Boscán Villasmil, quien recuerda que uno de los mayores retos para adaptarse en La Ceja fue el clima, completamente opuesto al de su natal Maracaibo, una ciudad muy calurosa, con un gran lago y muy diferente a las montañas de Antioquia.

 

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Desde que llegó a Colombia en 2017, Jaqueline Quero ha trabajado junto con Douglas Castro y Daniel Ramírez para formar su marca de helados artesanales Moito Gelato.

 

Gerardo y Carlos hacen parte de los cientos de venezolanos que han decidido crear emprendimientos durante su estadía en Colombia y trabajar de forma independiente. Según un boletín realizado por el Observatorio del Proyecto Migración Venezuela titulado Emprendimiento de los migrantes venezolanos en Colombia, en el año 2019 se contabilizaron 879.057 migrantes que trabajaban en el país, de los cuales 177.122 lo hacían de manera independiente, es decir, dos de cada diez venezolanos.

 

 

Este boletín destaca que la mayoría de venezolanos que trabajan como independientes tienen entre 18 y 30 años y un gran número lo hacen por la falta de oportunidades laborales en el país. De ellos, el 25,9 por ciento trabajaba en su propia fábrica o local comercial, mientras que un 28,3 por ciento lo hace de forma ambulante o en las calles.

 

Si bien la principal motivación de quienes crean sus emprendimientos es proveer a sus familias, hay otros que han tomado esta oportunidad para traer ideas innovadoras y diferentes, con una visión empresarial y de crecimiento personal. Un ejemplo de esto es Jaqueline Quero Sánchez, una venezolana que creó Moito Gelato Artesano, una línea de postres dietéticos y saludables. 

 


 

Esta contadora pública, que estudió dos pregrados en Venezuela, llegó a Colombia en 2017. Decidió emigrar debido a la creciente inseguridad que se vivía en el vecino país y temiendo por la vida de su familia. Desde que llegó pensó en ser independiente, en crear un producto único y saludable que le hiciera honores a su pasión por los postres.

 

“Esa idea de comenzar de cero no es tan fácil, especialmente cuando estás en otro país donde nadie te conoce y en donde será más difícil buscar vida crediticia, comenta Quero. A pesar de esos retos, junto con sus socios y cofundadores de la marca, Douglas Castro y Daniel Ramírez, empezaron a comprar máquinas para finalmente establecer su fábrica de helados en Bogotá, con la que han podido generar alrededor de tres puestos de trabajo. Según datos del Observatorio del Proyecto Migración Venezuela, cada emprendedor venezolano crea en promedio dos puestos de trabajo en Colombia.

 

Desde su vida en Venezuela, Quero ya pensaba en crear un negocio de comida saludable.Ni siquiera intenté buscar trabajo formal. Sé que es muy difícil y preferí hacer un emprendimiento. No es sencillo, pero me gusta ser más independiente”, añade. Con la pandemia han tenido que adaptarse utilizando elementos de protección y bioseguridad en el proceso de producción, y han debido enfocar sus esfuerzos en las ventas a domicilio.


La historia de Gerardo, Carlos y Jaqueline tienen algo en común: ambos son parte de ese 23,5 por ciento de migrantes venezolanos independientes que han tenido educación superior. Para hacer una comparación, cerca del 19 por ciento de colombianos que trabajan de esta forma cuentan con ese nivel de estudio. Además, ambos llevan entre uno y tres años en Colombia trabajando con sus negocios, una situación que contrasta con el otro 70 por ciento de sus compatriotas que trabajan por cuenta propia y que lleva menos de un año trabajando de esa manera.

 

Financiamiento para los emprendedores

 

Entre algunas de las principales barreras para la integración de los migrantes se encuentra la financiación al emprendimiento. El Gobierno nacional, como primera medida, ha realizado esfuerzos conjuntos para que el Permiso Especial de Permanencia (PEP) sea un documento válido de identificación en el sistema financiero. Sin embargo, los requisitos para acceder a un crédito en Colombia van más allá del documento de identificación.

 

Tanto para extranjeros como para nacionales colombianos, uno de los puntos que define el monto de dinero que un banco puede prestar a una persona es el historial crediticio. Aun si los venezolanos que migraron a Colombia hubiesen contado con algún producto financiero, la información no es homologable con el sistema bancario colombiano. Para remediar esto, algunas entidades privadas han presentado una serie de iniciativas. Una de ellas es dirigida a través de la organización The Tent Partnership for Refugees (Tent), encargada de involucrar a las empresas privadas para que se comprometan con la situación migratoria por medio de créditos, empleo y capacitaciones.

 

Gerardo y Jaqueline tienen varios consejos para sus paisanos que están en el país. “No es fácil, se tiene que estar dispuesto a empezar de cero y a que tu vida cambie a 180 grados”, comenta ella, que ha enfrentado en diferentes momentos la dificultad para conseguir financiación. Para Gerardo, la clave es vender de manera novedosa el producto, no agitar o incomodar a las personas con los problemas que tienen los venezolanos, y siempre ser respetuosos con las personas “Si das respeto, acá te dan respeto”, concluye.

 






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