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El plato que los salvó en la pandemia

El plato que los salvó en la pandemia

La familia Díaz Rivas emigró a Colombia en 2019 y se ha dedicado a vender arepas durante la pandemia. | Por: CORTESÍA FAMILIA DIAZ RIVAS




Por: Rafael David Sulbarán @rafaeldsulbaran

septiembre 12 de 2020

La plancha está caliente, lista para asar. Danilka Rivas aguarda unos minutos para poder cocinar las arepas que realizó junto a Jonathan Díaz, su esposo. Pasan los minutos y la redonda masa ya está lista: tostada. El olor impregna toda la casa. 


Las preparaciones de pollo, carne, chorizo, plátano, aguacate, caraotas, lengua en salsa y el queso esperan por su turno. Danilka y Jonathan se disponen a rellenar las arepas que serán entregadas en los próximos minutos con sello venezolano. “Arepas Los Chamos” vende este plato típico en la población de Facatativá, en el departamento de Cundimarca. 


Esta empresa familiar prendió el fogón en plena pandemia, en el mes de marzo, convirtiéndose en una fiel muestra de la calidad de la gastronomía venezolana en la región. 


Caracas vio nacer a la familia Díaz Rivas, que luego se mudó a Puerto Ayacucho, una ciudad del sur venezolano capital del estado Amazonas. Danilca tiene 42 años y fue gerente de un banco, Jonathan, de 44 años, manejaba una empresa contratista y su hija Isabel estaba estudiando. A sus 19 años tuvo que interrumpir su carrera y todo se vio comprometido debido a la crisis de Venezuela. Por eso decidieron migrar a Colombia.


Facatativá los recibió y pudieron iniciar diversos trabajos. Danilka trabajaba en una papelería, Isabel en una empresa de envíos y Jonathan hizo labores de mecánico automotriz. “Pero llegó la pandemia y quedamos sin trabajo como muchas personas”, expresó Jonathan.


Una tarde, los esposos Díaz Rivas recibieron la llamada de Alexander Muñoz, su yerno, quien los convocó a reunirse para plantearles un negocio: trabajar vendiendo arepas a domicilio. 


Pero se esforzaron porque no fuese un producto ordinario, deseaban presentar algo sabroso que no estuviera en el mercado de Facatativá. “Estuvimos varios días estudiando opciones para ver qué tipo de arepa podíamos vender, hasta que les pregunté: ¿por qué no vender arepas venezolanas?”, explicó Alexander. A esta pregunta, los esposos Diaz Rivas respondieron que sí y empezaron a darle forma a la idea y surgió el nombre Los Chamos.
 


«Creamos lazos de hermandad. Más allá de vender un plato, creemos que ofrecemos un abrazo, una palabra de aliento, un símbolo que nos une como países»

Danilka Rivas, Arepas Los Chamos


 

 

La familia ha sido capaz de levantar este negocio, arriesgándose a emprender en medio de una pandemia que ha arrojado números rojos en la economía mundial, pero las ganas y la creatividad de estos migrantes los anima, y los proyecta hacia el futuro.

 

“Nosotros queremos dejar una huella, que nuestro producto sea único, por eso ofrecemos arepas venezolanas con nuestro toque especial”, comentó Danilka.

 

La favorita es la arepa Reina Pepiada, también la arepa mixta de carne y pollo es muy popular. Los Chamos también ofrecen la mega mix, que es una súper arepa con pollo, carne, chorizo, aguacate, queso y plátano. Asimismo la famosa 'dominó', de caraotas y queso junto a la de 'pabellón',que son muy pedidas por el público.

 

Por ahora no cuentan con una tienda física, despachan a domicilio a toda la ciudad. En el trabajo involucran a toda la familia, a la suegra de Danilka, Mirna Requena y al hijo de 13 años que se encarga de la logística. 


Así comenzó la historia que, según sus protagonistas, va teniendo éxito debido al toque secreto: el cuidado en la presentación, los ingredientes y el cariño con que se cocina el plato. “Nunca me había pasado por la mente trabajar en esto”, recordó Dilka, pero la gran recepción del consumidor colombiano la ha motivado.


El menú de estos migrantes ha tenido la aprobación de clientes venezolanos y del público colombiano, que es mayoría. “Llevamos un crecimiento regular en el tiempo, el consumidor no ha sido fácil que voltee a probar nuestro producto, pero ya tenemos muy buena aceptación”, dice la emprendedora venezolana.


Los Chamos ya han visto rentable el negocio, claro, hay mucho camino por recorrer, pero estos primeros meses los animan a seguir invirtiendo.


Esta es una buena noticia no solo para la familia, sino para la economía en Colombia. Según el Departamento de Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la arepa venezolana ha contribuido con el desarrollo económico del país. El crecimiento del producto interno bruto al 3,3 por ciento en 2019, se debe en buena parte al consumo que se ha visto impulsado por la migración venezolana.

 

“La demanda que ha generado la población venezolana que vive en el país de harina para hacer arepas y de las galletas que les gustan, ha generado una expansión muy importante que ha hecho que el sector esté creciendo a dos dígitos”, expresó en febrero pasado el director del Dane, Juan Daniel Oviedo.

La misma empresa de estos venezolanos muestra un ejemplo de integración: Alexander es un colombiano que ama la gastronomía venezolana. "La arepa es una maravilla y todo colombiano debería sentirse orgulloso de tenerla ahora tan cerca", asegura. 


Más allá de un aporte a las arcas del país o ser el sustento de cientos de familias, la arepa, es un símbolo de integración. En ambos países, la población ha sido criada con arepas. “Creamos lazos de hermandad. Más allá de vender un plato, creemos que ofrecemos un abrazo, una palabra de aliento, un símbolo que nos une como países”, reflexionó Alexander. 

 

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En su casa preparan los pedidos que son llevados a domicilio. Foto/Cortesía Familia Diaz Rivas.

 

Como un símbolo de unión que ha contribuido a la integración de ambas naciones, así ve la arepa en todas su presentaciones y expresiones, Leonor Peña, escritora venezolana especializada en gastronomía, y quien reside en Pamplona, pero es oriunda de San Cristóbal, en el estado Táchira.

 

"La arepa es una de las tantas cosas que compartimos, pero esta especialmente llena el estómago y el corazón", comentó Peña que desde niña aprendió a cocinar la arepa tachirense. "Las de Norte de Santander y las de Táchira son iguales, casi no hay diferencia, en ocasiones en el tipo de harina", agregó.

 

En estos tiempos de crisis migratoria, una arepa en ocasiones significa un saludo cordial, un tema de conversación en común, una excusa para charlar un rato y discutir amblemente el país de origen. "Ha sido una solución binacional. La 'Harina Pan' emigró como producto nacional venezolano y después han emigrdado sus mejores clientes, los venezolanos, que han enseñado a los colombianos a degustar su plato favorito", analizó Leonor.

 

La familia Díaz Rivas coincide con la posición de la escritora, mientras siguen produciendo sus arepas para el deleite de todos los paladares en la tierra que los acogió. 

 

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La arepa de "Pabellón  y la "Reina pepiada" son dos de las  arepas más solicitadas a domicilio a los emprendedores venezoalanos. Foto/Cortesía Los Chamos.






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