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“Colombia ha sido solidaria con Venezuela, pero no con los refugiados venezolanos”

“Colombia ha sido solidaria con Venezuela, pero no con los refugiados venezolanos”

Ligia Bolívar, directora del Centro de Derechos Humanos de la UCAB. | Por: ARCHIVO PERSONAL




Por: Juan David Naranjo Navarro @JDNaranjoN

junio 20 de 2020

Durante dos décadas, la socióloga Ligia Bolívar ha trabajado en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela, del cual hoy es directora. Allí se especializó en programas de asistencia a migrantes y refugiados colombianos que llegaban a Venezuela huyendo del conflicto armado, la violencia y las dificultades económicas que experimentaba el país.

 

Más de 20 años después, ella es la migrante que ha dejado su país por razones similares, y desde Colombia ha continuado en su trabajo de investigación e incidencia política en temas de refugio. Esta vez, con la intención de apoyar a sus compatriotas que también han tenido que huir de la crisis política, social y económica que vive Venezuela y que ella llama, como lo han hecho diferentes organizaciones internacionales, una violación sistemática de los Derechos Humanos.

 

“Me considero una migrante forzosa porque mi esposo tiene tres infartos encima y en Venezuela ya no había forma de tratarlo, de conseguirle los medicamentos ni la dieta necesaria. Además, en medio de eso tuve un cáncer, lo cual fue el detonante para venirnos a Colombia”, cuenta Bolívar. Añade que la inseguridad empezaba a sentirse cada vez más fuerte en las calles de Caracas y que la situación económica de la pareja se había deteriorado mucho, pese a que ambos éramos profesionales trabajando.

 

Hace 10 meses llegó con su esposo a Colombia, en donde se vinculó como fellow del centro de pensamiento Dejusticia, donde acompaña investigaciones de migración y Derechos Humanos. Bolívar habló con el Proyecto Migración Venezuela sobre cómo Colombia atiende a los solicitantes de refugio venezolanos. “El caso del Gobierno colombiano muestra una situación dicotómica entre lo que se dice y lo que se hace”, asevera sobre la política nacional con respecto a los refugiados.

 

Proyecto Migración Venezuela: ¿Colombia está siendo respetuosa de los Derechos Humanos a la hora de atender a los solicitantes de refugio venezolanos?

Ligia Bolívar: Lo primero es que el sistema de refugio de Colombia es disuasivo, no invita a quien lo necesita a solicitar refugio. Eso hace que la cantidad proporcionalmente de las solicitudes de refugio sea muy inferior a la que hay en otros países. El carácter disuasivo se da fundamentalmente por la confusión que hay sobre la posibilidad o no de trabajar mientras aceptan la solicitud, que además puede tardar mucho tiempo. Anteriormente, el salvoconducto que le dan al solicitante de refugio mientras espera una respuesta decía que no autorizaba para trabajar ni para salir de la zona donde se reside, entonces la gente tiene miedo de no tener con qué sostenerse por los dos o tres años que dura el trámite. A los nuevos salvoconductos les quitaron esa coletilla del trabajo y la movilidad, pero la preocupación sigue y la tardanza en la aprobación aumenta la incertidumbre.

Por otra parte, nosotros les hemos dado apoyo a personas que no tienen el estatus formalmente de refugiados sino el salvoconducto y se demoran más, por ejemplo, en la atención médica que no es estricta emergencia. Como estás en un limbo, en el que no estás ni con permiso de permanencia ni tienes el estatus de refugiado, eso hace que no te puedas vincular al sistema de salud.

 

PMV: ¿En qué se asemeja la historia de cuando los colombianos fueron a Venezuela y solicitaron refugio?

L.B.: Se asemeja mucho. Son países que no tienen tradición de refugio y tanto allá como acá nos enfrentamos a situaciones como demoras en el ordenamiento de la condición de refugio, negativas a la solicitud sin un acto transparente ni justificado. En Colombia hay un elemento adicional y es que muchos de quienes están tomando la decisión son funcionarios sin formación en este tema. Y por supuesto también se comparten las dificultades en el acceso a salud y educación. Lo otro que hay similar es que en cierto momento hubo poca presencia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). En Colombia esta oficina entró tarde y llegó con el tema de desplazados, no de refugio.

 

PMV: ¿Qué casos han asesorado en que sienten que las autoridades colombianas no han sido justas con las razones para negar el refugio?

L.B.: Hemos tenido casos dramáticos. Una persona que cumplía con absolutamente todos los criterios y que finalmente le negaron el refugio por un tema estrictamente burocrático. A este muchacho le tocó salir corriendo de Venezuela porque literalmente lo iban a matar. Logramos sacarlo vía Colombia y una vez que pudo solicitó el refugio. Yo le dije que no pusiera una dirección fija, sino de correo electrónico porque no sabía dónde iba a vivir. Este joven pasó por un momento económico difícil, dejó de ver varios días su correo electrónico y cuando pudo verlo, ya le habían programado la cita y la había perdido. Llamó, fue, escribió, hizo absolutamente todas las gestiones posibles, y le dijeron que no había nada qué hacer, que eso era una expresión de falta de interés y que el trámite se cerraba. No le dieron siquiera la posibilidad de apelación. Después de esto yo decidí no volver a recomendarles a las personas que asesorábamos que solicitaran el refugio en Colombia porque el trámite es tremendamente engorroso y disuasivo. Preferí recomendarles buscar refugio en otros países. 

 

PMV: ¿Cuál es su queja con respecto a los documentos que piden las autoridades a quienes van a solicitar refugio en Colombia?

L.B.: Se parte de la base de que una persona que sale de su país huyendo porque su vida corre peligro no tiene un viaje planificado ni deseado. Por lo tanto, no tiene tiempo necesariamente para preparar toda la documentación. Puede ser que no tenga una partida de nacimiento, que su cédula esté vencida o que no haya podido sellar un pasaporte porque tuvo que pasar clandestino por un paso irregular y, por lo tanto, es al país receptor al que le corresponde producir documentos a partir de elementos que pueden ayudarle a comprobar que lo que el solicitante dice es cierto. Esa es una práctica que se da en otros países que han sido conscientes de esta dificultad. 

 

PMV: ¿Qué países de la región podrían servir de ejemplo para la política de refugio en Colombia?

L.B.: En Costa Rica, una vez que tú solicitas el refugio, aún sin tener el estatus de refugiado, entras al sistema de seguridad social y te dan un carnet que te permite trabajar mientras se efectúa el trámite. No eres un parásito del Estado, sino que te brindan la oportunidad de que comiences a defenderte y conseguir recursos. De hecho, Costa Rica tiene un programa que al final de cada año premia a las empresas que hayan empleado a población refugiada, es decir, hay un estímulo para que el empresario integre a los solicitantes de refugio como parte de la masa laboral del país. También tienen programas de formación en creación de empresas. Esta es una actitud muy inteligente porque es la única forma de que esta población no se te convierta en una carga más, sino que les das las herramientas para que puedan ser productivos. Este es un muy buen ejemplo de un país pequeño y con pocos recursos.

 

PMV: ¿Cuáles son las causas que están expulsando a los venezolanos de su país para buscar refugio? 

L.B.: La salida de venezolanos comienza a producirse de manera masiva con el deterioro de la situación del país que nos lleva a lo que hoy conocemos como una emergencia humanitaria compleja, una situación donde el Estado deliberadamente está negando auxilio a la población en cuestiones básicas como son alimentación, salud, seguridad, etc. Los estudios de las organizaciones internacionales han mostrado que, cuando les preguntan a los venezolanos en los puntos fronterizos por qué salieron del país, las principales cuatro causas son (1) inseguridad, asociada a secuestros, extorsiones o el control de territorios por parte de grupos armados que amenazan además con el reclutamiento forzado de menores; (2) la salud, por la ausencia de tratamientos y de insumos médicos; (3) las carencias en el acceso a alimentos; y (4) el tema económico y laboral. Esto solo confirma lo que ha dicho la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en sus informes de los últimos tres años, donde aseguran que en Venezuela hay una violación sistemática y generalizada de los Derechos Humanos.

 

PMV: Por esas razones que esgrime, ¿usted considera que todos los venezolanos deberían ser considerados sujetos de protección internacional?

L.B.: Acnur ya sacó una nota de orientación en la que le recomiendan a los Estados que consideren a los venezolanos como titulares de la posibilidad del estatus de refugiado, de acuerdo al concepto amplio de la Declaración de Cartagena. También les dice que consideren la posibilidad de otorgamiento masiva y no individualizada, que fue lo que hizo Brasil. Somos conscientes de que en Colombia hay flujos migratorios mixtos, pero la gran mayoría de los venezolanos son sujetos de protección internacional.

 

PMV: ¿Cómo se refleja el discurso del Gobierno colombiano sobre la situación de Venezuela en la forma como asumen a los solicitantes de refugio en el país?

L.B.: Ahí es donde está el gran problema. Esta definición de refugiado que los Estados han suscrito en acuerdos internacionales no ha sido entendida por ningún gobierno de la región. Todos los países, incluyendo Colombia, están tratando a los venezolanos como migrantes y no como refugiados. El caso del Gobierno colombiano muestra una situación dicotómica entre lo que se dice y lo que se hace. Colombia ha sido solidaria con Venezuela, pero no con los refugiados venezolanos. Reconocen que hay una dictadura y violación masiva de Derechos Humanos, pero no reciben a los venezolanos como refugiados. 

Si piden cooperación internacional es porque reconocen que los venezolanos llegan no porque quieren sino porque se ven obligados, entonces deberían cambiar el enfoque y asumir que son refugiados. Así podrían buscar soluciones duraderas y no temporales, como son las que han imperado. Los países apostaban a que esto era un problema de uno o dos años, pero cada vez queda más claro que los venezolanos tienen vocación de permanencia. Rescato que el presidente Duque ya ha venido reconociendo esa necesidad de buscar soluciones duraderas.

 






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