Un proyecto de:


Sin miedo a los refugiados



Por: Javier Orejarena


Cuando las cosas se ponen económicamente críticas en casa, tal vez una decisión sea no albergar más a los familiares que nos visitan “temporalmente”. Después de unas semanas de broncas y quizá incomodidades, es probable que entonces, la esposa le pida al esposo que le diga a su hermano e hijos que deben irse.

 

Este complejo ambiente no solo ha ido creciendo cada día en Colombia, con la presencia de los refugiados y migrantes venezolanos, sino que se va a incrementar cada día más con la agudización de la situación económica del país. El reto actual es reconstruir la deteriorada economía que se ha debilitado al extremo con la crisis del COVID19. 

 

 ¿Qué hacemos con los venezolanos?, Es claro que se han convertido en una carga y una responsabilidad adicional para el país. Esta carga es para el pueblo colombiano y también una responsabilidad para el nivel nacional y territorial de las autoridades colombianas que tienen desde hace mucho deberes y deudas importantes con la población colombiana más necesitada (desplazados, víctimas, desmovilizados, pobres históricos, etc).  

 

 ¿Qué hacer? ¿Reforma tributaria para crear una nueva partida que provenga de un nuevo impuesto para responder a los refugiados y migrantes venezolanos? ¿Delegar a alcaldías / gobernaciones la responsabilidad de integrar económica y socialmente a esta población? 

 

Sería injusto si los organismos internacionales siguen haciendo su amable incidencia y pidiendo compromiso del nivel territorial con solo la promesa de dar “asistencia técnica” para atender e integrar extranjeros con el presupuesto público local y sin un mayor compromiso de la comunidad internacional. ¡Se requiere más dinero y cooperación técnica de la comunidad internacional y urgente! 

 

 ¿Qué significa un mayor compromiso de la comunidad internacional? Seamos claros en esto. Un mayor compromiso significaría que todos los refugiados y migrantes venezolanos tuvieran al menos, cuando entraran al país, un esquema de ayuda humanitaria para atender su situación de emergencia en el país y que desarrollaran una estrategia clara de integración económica / social de estos millones de refugiados venezolanos/as y a la vez dieran apoyo concreto en las comunidades receptoras más gravemente afectadas por el flujo migratorio.

 

Mientras eso no suceda, el flujo de refugiados y migrantes seguirá pasando penurias en Colombia y migrando hacia el norte del continente a pesar del enorme riesgo de perder su vida en este cruel viaje. 

 


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¿Qué debería hacer el Estado colombiano para promover un mayor compromiso de la comunidad internacional? 1) no seguir más la corriente del discurso blandengue y media tinta que afirma que esto no es una crisis de refugiados sino de migrantes que caminan por semanas en la peor bravura del cenit del sol con el objetivo de ganarse unos dólares más. 2) hacer la declaración masiva de todos los migrantes como refugiados, y 3) A partir de la fecha dar estatus de refugiado a todo/a migrante que ingrese al país.  

 

El estado colombiano debería asumir orientación presidencial, que ha sido la misma de la OEA y del Grupo de Lima que es afirmar que quienes han salido de Venezuela lo han hecho porque están huyendo de una cruenta dictadura y porque su situación de Derechos Humanos es insostenible y por ende necesitan protección internacional y que por ello mismo todos deben ser considerados como refugiados sin dilaciones. 

 

Haciendo un reconocimiento masivo del flujo migratorio a flujo de refugiados el Estado Colombiano debería: 1) incrementar el nivel de responsabilidad de todos los organismos internacionales y humanitarios en Colombia y al menos esperar que todos y cada uno de los refugiados que ingrese al país reciba ayuda Humanitaria; 2) Orientar una estrategia coordinada con los organismos internacionales y sus programas de atención a pobreza, (apoyo comunidades receptoras); 3) Otorgar al ejército de Colombia la responsabilidad para que asuma un rol logístico humanitario y de orientación / protección de los refugiados y de los campamentos; y 4) promover que a nivel regional de las Américas se considere que lo que hay es una región receptora de refugiados y liderar una estrategia conjunta a nivel mundial de solidaridad y corresponsabilidad con la región.

 


*Javier Orejarena es abogado, asesor de varias entidades y defensor de Derechos Humanos.



Las opiniones de los columnistas en este espacio son responsabilidad estricta de sus autores y no representan necesariamente la posición editorial de PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA.







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