Un proyecto de:


El costo de salvar vidas



Por: Diana Montoya Maya
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Betania Zambrano llegó a Colombia de Venezuela buscando una vida mejor. Aquí, quedó embarazada, y en abril dio a luz a su hija en Floridablanca, Santander. La niña nació con una cardiopatía; sólo una arteria le funcionaba y necesitaba una operación urgente o perdería la vida. Aquí empezó el viacrusis de la madre para lograr la operación de su hija.

En Colombia la ley le garantiza a los migrantes la atención básica en urgencias, los partos y las vacunas. También, los servicios de salud para los hijos de migrantes irregulares nacidos en el país y su registro a una EPS. Pero, los procesos para hacer dichas afiliaciones y atenciones todavía son confusos y, por lo tanto, retardados. Lograr una atención como la que necesitaba la niña era casi imposible.

Luego de ires y venires, y gracias a la ayuda de muchos, la niña fue atendida en el Instituto Cardiovascular de Bucaramanga y hoy está estable. Desafortunadamente esta suerte no la tienen todos los migrantes. Los costos de operaciones como estas son altísimos por lo que otros niños han perdido la vida en el intento de recibir atención oportuna.

A pesar de los costos, el Gobierno continúa comprometido con los migrantes y ha asignado más de 100.000 millones de pesos para abonar a las deudas de los hospitales por estas atenciones. Una cantidad significativa pero que no resuelve los problemas de financiación de la salud pública.

Lejos de buscar una reacción negativa contra los migrantes, mi invitación es a que entendamos que la crisis migratoria necesita de todos. El Gobierno no puede solo y tiene un gran reto para asumir estos costos. Podríamos hacerlo si se crea un fondo multi-donante para cubrir la atención del fenómeno, si los migrantes trabajaran y se afiliaran al régimen de salud y si le metemos algo de innovación y creatividad al tema.

Necesitamos que los médicos y enfermeras venezolanas sean parte de la solución. Necesitamos al sector privado y a los emprendedores pensando en inversiones de impacto para la generación de empleo y para el uso de tecnologías como la telemedicina.

Si lográramos brindarle a los migrantes atención médica primaria, evitando que los enfermos lleguen a las urgencias, no sólo estaríamos haciendo un ejercicio responsable con las finanzas de nuestro país, y del ya golpeado sector salud, sino que de pronto lograríamos dejar de revictimizar a los migrantes y salvar vidas. ¿Quién se le mide?
 


*Consultora en relacionamiento y comunicaciones estratégicas.  Ex asesora de la Gerencia para la Frontera con Venezuela de la Presidencia de la República.


Las opiniones de los columnistas en este espacio son responsabilidad estricta de sus autores y no representan necesariamente la posición editorial de PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA.






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