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Personeros de cuatro municipios buscan ayudas para caminantes venezolanos

Personeros de cuatro municipios buscan ayudas para caminantes venezolanos

Familias enteras de venezolanos se arriesgan a transitar de nuevo el páramo de Berlín, en retorno a Venezuela. | Por: CORTESÍA VANESSA PELÁEZ




Por: Proyecto Migración Venezuela @MigraVenezuela

julio 05 de 2020

Personeros de cuatro municipios se reunieron el pasado viernes con el secretario de Fronteras de Norte de Santander, Víctor Bautista y con el asesor regional, Carlos Bustos, para diseñar un plan de atención a las decenas de migrantes venezolanos que a diario transitan a pie con destino a la frontera con Venezuela, y desde ese punto a varias ciudades de Colombia. 

 

En este primer encuentro, que esperan repetir en 20 días en Bucaramanga, participaron los personeros de Pamplona, Málaga, Capitanejo y El Cerrito. Acordaron que implementarán puntos de monitoreo migratorio en esta ruta que usan los caminantes venezolanos.

 

El personero de Pamplona, Jhony Bernal, informó al Proyecto Migración Venezuela que se dejó claro que esta es una situación social permanente, y se pretende mitigar la desprotección de derechos humanos de los extranjeros que van en tránsito  hacia la frontera.

 

"Coordinaremos apoyos con organismos de cooperación internacional. Buscaremos la forma de ayudarlos con transportes autorizados, sobre todo a las personas con necesidades especiales, como embarazadas, discapacitados y niños. La idea es integrar distintas entidades dispuestas a colaborar", apuntó Bernal, quien sostuvo que es urgente comenzar a generar estadísticas para atender esta contingencia.

 

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Los personeros coordinarán un plan de acción a la población migrante en tránsito. @GOBERNACIÓN NORTE DE SANTANDER

 

Mientras se concreta este plan de acción, por las calles de Pamplona transitan a diario numerosas familias de caminantes venezolanos, con maletas a cuestas y niños pequeños.  Muchos de ellos no tienen abrigos adecuados para sortear las altas temperaturas de la zona, además del calzado para recorrer largas caminatas.

 

Vanessa Peláez, una voluntaria de la Red Humanitaria, organización que brinda apoyo a los migrantes, ha visto cómo llegan niños y adultos empapados porque les caen fuertes aguaceros. Al caer la noche no les queda más opción a estas personas que buscar cartones y los ponerlos sobre el suelo para medio descansar. 

 

Con gran esfuerzo y desde la autogestión, Peláez les brinda alimentos calientes y en las noches les lleva cobijas para que se protejan del frío. No los puede alojar en el albergue Vanessa —que forma parte de la Red Humanitaria—  porque por orden de la Alcaldía de Pamplona, desde mediados del mes de marzo estos sitios fueron cerrados para evitar aglomeración de personas como medida de prevención de la covid-19. 

 

José Luis Muñoz, otro vocero de la Red Humanitaria, observa con impotencia el mismo panorama de hace tres años y medio cuando no habían ayudas de parte de ningún organismo, y se veían, como ahora, dormir familias enteras de caminantes venezolanos en las calles.

 

"El éxodo no lo paró la pandemia, también hemos comprobado en estos años que los controles migratorios nunca han logrado detenerla la migración desde Venezuela, sencillamente porque los rebasa, los supera. No hay un tratamiento de la alcaldía de Pamplona ni de ningún organismo en la ruta, no hay piedad, solo personas de la sociedad civil acuden a auxiliar a los niños y mujeres y familias del éxodo venezolano", denunció Muñoz.

 

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Retornar caminando es un desafío aún mayor. Pasan por montañas de más 2,800 metros y cuyas temperaturas  bajan los cuatro grados. @VANESSA PELÁEZ






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