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¿Nos están invadiendo los venezolanos? Este y otros mitos de la migración

¿Nos están invadiendo los venezolanos? Este y otros mitos de la migración

Los refugiados y migrantes venezolanos aportan a la economía de los países receptores, capital humano, trabajo, consumo, ahorro e inversión. | Por: ARCHIVO SEMANA




Por: Proyecto Migración Venezuela @MigraVenezuela

marzo 19 de 2021

La xenofobia es la principal barrera para la integración de los migrantes venezolanos en sus comunidades de acogida en el país. De allí que en los imaginarios colectivos se han afianzado falsas creencias alrededor de expresiones cotidianas como  "los venezolanos vinieron a robar",  "es una invasión" o "nos están quitando el trabajo".

 

El Observatorio del Proyecto Migración Venezuela revisó estadísticas, literatura reciente, artículos académicos y periodísticos y encuestas de percepción para aclarar realidades de la migración en el país. 

 

Por ende, es clave buscar información confiable que permita una comprensión del fenómeno para así generar lazos de confianza, combatir estereotipos, prejuicios y reducir los brotes de rechazo.

 

 

MITO 1  “Los venezolanos nos están invadiendo”

En cinco años ha  ocurrido un aumento significativo del número de ciudadanos venezolanos en el país; sin embargo, en la actualidad esta población representa menos del 4% de la población total y el resto de extranjeros representa el 0,3% del total de la población colombiana. Estos porcentajes demuestran que la presencia de refugiados y migrantes venezolanos con respecto a la población total aún es limitada y en ningún caso se puede hablar de invasión. 

 

La población migrante venezolana no se distribuye de manera homogénea en el territorio nacional, ni tiene el mismo impacto en los territorios. La migración puede generar presión en algunos municipios que son pequeños en términos de población, como por ejemplo Villa del Rosario, Maicao y Riohacha, lugares que tienen las tasas de población migrante venezolana por 100.000 habitantes más elevadas con 33.523, 28.125 y 23.572 respectivamente. Esto implica que hay un mayor número de ciudadanos venezolanos con respecto a la población nativa, sin ser necesariamente las ciudades que mayor número de refugiados y migrantes concentran.

 

Bogotá es la ciudad con el mayor número de refugiados y migrantes en Colombia. Sin embargo, tiene una tasa de refugiados y migrantes venezolanos relativamente más baja, debido a su gran tamaño de población. Por ende, territorialmente, los impactos de la población son diferenciales. 

 

 

Mito 2: “Son culpables del aumento del crimen y la inseguridad”

Según los resultados de la Encuesta de Percepción de la Migración en Colombia del Observatorio del Proyecto Migración Venezuela, en septiembre de 2020 el 43% de los colombianos encuestados dijo estar de acuerdo con que los refugiados y migrantes son una amenaza para la seguridad ciudadana. Este indicador tuvo una mejora con respecto al levantamiento de abril de 2020; sin embargo, la percepción de inseguridad y su asociación con la migración es una relación que no tiene fundamento  y a la fecha no hay evidencia académica contundente que demuestre que dicha relación exista.

 

Por su parte, un análisis de Migration Policy Institute y Global Economy and Development at Brookings, realizado en 2020 sobre las percepciones falsas del crimen y los inmigrantes venezolanos de Colombia, Perú y Chile, señala que los  venezolanos cometen menos delitos que la población nativa con respecto a su proporción dentro de la población en general, lo que muestra que la percepción sobre el alza en criminalidad causada por los inmigrantes es errónea.

 

En el artículo ¿Los sospechosos de siempre? Efectos de la migración irregular en la criminalidad, publicado en 2020 por el investigador Juan Sebastián Franco Mora encuentra que la migración irregular produjo en el corto plazo un aumento mínimo de las tasas de hurto a personas y comercios y  que esta no tuvo ningún impacto sobre los delitos violentos como el homicidio o las lesiones personales. El académico de la Universidad de los Andes asegura que estos efectos no ocurrieron en todo el país, sino que se concentraron en municipios con altos niveles de informalidad laboral previos al éxodo masivo proveniente de Venezuela.

 

Entre el 2015 y el 2019 hubo 24.465 venezolanos capturados de 1.225.458 capturas en el país, lo que representa el 1,99% del total de las capturas; por ende, no se puede concluir que todos los venezolanos son delincuentes. Además, en la actualidad hay 173.053 colombianos privados de la libertad frente a 1.927 venezolanos, es decir, que los venezolanos representan solo un 1,1% del total de la población privada de la libertad en Colombia.

 

 

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La migración venezolana en Colombia tiene vocación de permanencia, Aunque algunos piensen en regresar al vecino país cuando la situación socioeconómica mejore eso puede tardar décadas. 

 

Mito 3: “La migración es un fenómeno temporal"

El común de los colombianos cree que el flujo migratorio proveniente de Venezuela es temporal y que los refugiados y migrantes van a retornar a su país de origen apenas se recupere la situación socioeconómica.  Esta creencia se ve reflejada en los resultados de la Encuesta de Percepción sobre la Migración en Colombia, realizada por el Observatorio del Proyecto Migración Venezuela, en septiembre de 2020.

 

En su tercera edición, esta encuesta encontró que solo el 51% de los colombianos está de acuerdo con que la migración es un fenómeno que ha llegado para quedarse, es decir, que solo la mitad de los colombianos ha interiorizado que la migración es estructural y de largo plazo.

 

El Observatorio del Proyecto Migración Venezuela también realizó una encuesta a 1.500 refugiados y migrantes venezolanos en las cinco principales ciudades de mayor recepción de refugiados y migrantes (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga) en febrero de 2019.  A esta población se les preguntó si planeaban volver a Venezuela.   El 55% de los encuestados respondió que planeaba volver, frente a un 37% que no tenía planes de retornar a su país de origen y un 8% respondió que no sabe o no quiso dar información al respecto. De aquellos que respondieron que tenían planeado regresar a su país, la gran mayoría (81,1%) respondió que retornaría cuando la situación de su país mejore. Sin embargo, estimaciones de expertos esta recuperación podría tardarse años, incluso décadas.

 

 

Mito 4: “Los migrantes no le aportan nada al país”

Los resultados de la Encuesta de Percepción de la Migración en Colombia del Observatorio del Proyecto Migración Venezuela arrojan que el 58% de los colombianos cree que los refugiados y migrantes son una carga para el Estado y un 66% opina que los refugiados y migrantes aumentan los niveles de pobreza en el país.

 

Sin embargo, los refugiados y migrantes generan importantes aportes a la economía del país de acogida, aunque la magnitud de los mismos depende de las políticas migratorias que facilitan,  según expone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). 

 

La llegada de refugiados y migrantes venezolanos a los países de acogida tiene un impacto directo y positivo en la economía. En primer lugar, son consumidores  de bienes y servicios, hacen compras que permiten a las empresas producir más. Los patrones de consumo de esta población representa cerca del 4% de la población total en Colombia.

 

El estudio del Banco de la República del año pasado encuentran que el peso del consumo agregado de los hogares refugiados y migrantes venezolanos representa 1,4% del consumo agregado de los hogares en Colombia.  Además asegura que esta población no solo ahorra para enviar remesas a su país de origen, sino que también pueden depoositar sus ahorros en el sistema financiero del país receptor, lo que contribuye a incrementar la inversión. 


Así mismo, la migración venezolana trae inversión y capitales para formar empresa, como es el caso de compañías de capital venezolano que se han instalado en Colombia, como por ejemplo Farmatodo, Locatel, Monómeros, Catemar Barranquilla, entre otras.  Esta población hace parte de la oferta de trabajo y al conseguir empleo aportan impuestos y al sistema de protección social, contribuyendo al aumento de la producción. 

 

 

 

Mito 5: “Nos están quitando el empleo”

El impacto de los refugiados y migrantes en los mercados laborales locales es una de las principales preocupaciones en los países de acogida y, por ende, es un campo en el que se han realizado múltiples investigaciones a nivel mundial; sin embargo, no hay un consenso claro sobre la relación entre la llegada de refugiados y migrantes y sus efectos sobre el desplazamiento de mano de obra local. Esto se debe a que el impacto varía según el contexto de cada país.

 

Sin embargo, en el país hay un imaginario colectivo de que los refugiados y migrantes venezolanos desplazan laboralmente a la mano de obra nacional. Según la Encuesta de Percepción de la Migración en Colombia en su último levantamiento de septiembre de 2020, el 56% de los colombianos encuestados dijo estar de acuerdo con que los refugiados y migrantes les quitan los empleos a los colombianos, a pesar de que con respecto a abril de 2020 este indicador disminuyó nueve puntos porcentuales. 

 

En Colombia, en los últimos años ha habido mayor desempleo porque la economía está creciendo menos y, por ende, hay una menor capacidad de generar empleos, sobre todo en la actual coyuntura de emergencia sanitaria con las restricciones a ciertas actividades y sectores.

 

Según un análisis de 2020 de la economista Ana Tribín, del Banco de la República,  la migración desde Venezuela no tiene efectos sobre el desempleo total de Colombia, pero sí tiene efectos negativos en el desempleo de algunos subgrupos poblacionales, en particular en el grupo de refugiados y migrantes.

 

En el mercado laboral colombiano existe una alta informalidad, sin embargo, la tasa de informalidad para la población migrante proveniente de Venezuela es superior a la de los colombianos (90% versus 60%, respectivamente) y la mayoría de los refugiados y migrantes trabajan un mayor número de horas a la semana y tienen ingresos inferiores en cerca de un 42% con respecto a los colombianos, según la investigación de Tribín del Banco de la República.

 

La migración no tiene efectos sobre el desempleo en Colombia. Los venezolanos, como Gerardo Boscán, en Antioquia, han sabido ganarse un puesto en el terreno del emprendimiento. 

 

 

 

Mito 6: “No tienen educación y nos está llegando lo peor”

Otro de los mitos generados alrededor de la migración es que “al país nos está llegando lo peor de la migración”. Esta apreciación se ve reflejada en los resultados de la Encuesta de Percepción de la Migración en Colombia realizada por el Observatorio del Proyecto Migración Venezuela, donde solo el 37% de los colombianos dijo estar de acuerdo con que los refugiados y migrantes son un capital humano que hará crecer la economía.

 

Sin embargo, la realidad es otra. De acuerdo con cálculos del Banco de la República, en 2019, los refugiados y migrantes venezolanos tenían en promedio ocho años de educación frente a 7,6 de los colombianos. Además, en general, los refugiados y migrantes provenientes de Venezuela tienen un mayor nivel educativo que los colombianos.

 

De hecho, según datos recolectados por el Observatorio del Proyecto Migración Venezuela con base en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), con corte enero de 2020,  en Colombia el 65,9 por ciento de los venezolanos radicados en el país terminó su bachillerato y muy pocos (4,9 por ciento) no tienen títulos. Asimismo, el 12,4 por ciento de los migrantes venezolanos contaba con una carrera técnica o tecnológica, el 14,9 por ciento con un título profesional y el 1,9 por ciento con posgrado. Es decir que el 29,2 % de los migrantes venezolanos en Colombia cuenta con algún título en educación superior.

 

Por otro lado, de acuerdo con el informe Inclusión laboral de refugiados y migrantes, una apuesta del sector privado de la ANDI, Fundación ANDI, USAID, ACDI/VOCA y Fundación Corona, del año2020, los empresarios que han contratado población migrante en sus nóminas perciben que entre las ventajas y características a resaltar se encuentran las siguientes: la baja rotación de puestos de trabajo; altos niveles de calificación y cualificación; altos niveles de efectividad y productividad; alto sentido de pertenencia con la empresa; cubrimiento de vacantes de difícil colocación; y creatividad e innovación dada la multiculturalidad que le aportan a la organización.

 

En conclusión no nos “está llegando lo peor de la migración”; por el contrario, ha llegado población venezolana a Colombia con diversos niveles educativos, experiencia laboral, diferentes características que son muy positivas y deseables para el mercado laboral y el desarrollo de Colombia. 

 






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