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"Los migrantes venezolanos nos dieron muchas lecciones": Juan Francisco Espinosa

El director de Migración Colombia, Juan Francisco Espinosa, sostiene que el proceso de involucrarse en la integración de las personas venezolanas le dejó muchas enseñanzas personales, pese al costo familiar de estar lejos de su esposa e hijas | Por: LEÓN DARÍO PELÁEZ - SEMANA




Por: Mario Villalobos @maritovillalobo

July 27 de 2022

 

El director de Migración Colombia hace un balance de la gestión del Estatuto Temporal de Protección a Venezolanos (ETPV) y asegura que, luego de un largo periodo de trabajo arduo, está muy satisfecho porque todo fue por una buena causa, ya que el país "se montó en el bus de la migración".

 

Juan Francisco Espinosa recuerda con alivio el día en que por fín pudo cortarse el cabello. Sus hijas le reclamaban cariñosamente por su frondosa cabellera, que era el símbolo de un compromiso que adquirió con el presidente Iván Duque: solo volvería a peluquearse y lucir como antes cuando cumpliera las metas del ambicioso Estatuto Temporal de Protección a Venezolanos (ETPV).

 

Lo logró en medio de una satisfacción inmensa no sólo como funcionario, sino, especialmente, como colombiano, porque -según dice- conocer de primer mano muchas de las 2,47 millones de historias de migrantes le hizo comprender la riqueza de quienes sólo necesitaban un espaldarazo y mucho cariño.

 

"Yo admiro profundamente a la comunidad venezolana en Colombia porque mandan unos mensajes de enseñanza y de resiliencia, de aguante, de optimismo, de ganas, que los colombianos tenemos que recibir; me parece que son muchísimas lecciones que nos han enseñado, muchísimas", asegura con una convicción única.

 

Y es que las cifras del Estatuto hablan por sí mismas de un trabajo juicioso, fraterno y macomuinado entre el Gobierno, la cooperación internacional, los entes territoriales y actores privados que se tradujo en un ejemplo que Espinosa dibuja con un ejemplo excepcional.

 

"Esto no se trata de cómo invitamos personas a una fiesta, esto se trata de cómo lograr que los que están en la fiesta puedan bailar, al igual que los que estaban antes, cómo colombianos y venezolanos estamos todos en la fiesta felices y bailando juntos", acota.

 

Por eso celebra tanto el éxito del Estatuto, una herramienta que, desde su percepción, les abre un mundo infinito de posibilidades a las personas venezolanas con el respaldo de una sociedad que entendió que la migración es una oportunidad de crecimiento mutuo.

 

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La mayoría de migrantes quiere quedarse en Colombia y contribuir a su progreso económico

Foto Juan Carlos Sierra - Semana

 

¿Por qué es clave saber cuántas personas venezolanas hay?

 

Espinosa reitera que tener claro quiénes son, dónde están y qué necesitan 2,47 millones de migrantes venezolanos es clave para consolidar su integración, y para que se conviertan una fuerza de progreso.

 

El 92 por ciento de ellos es menor de 50 años, y, según dice, tienen la llave maestra del progreso económico a mediano plazo, y "eso es una fuerza laboral espectacular, eso es un motor de desarrollo para Colombia, eso es un motor de aportantes a los diferentes sectores".

 

Si a ello le sumamos que el 67 por ciento tiene vocación de permanencia en Colombia y que otro 17 por ciento adicional tiene su familia acá, queda claro, según Espinosa, que hay un factor clave de estabilización, y por  eso, insiste, es imprescindible que los migrantes se regularicen a través del Estatuto Temporal de Protección a Venezolanos (ETPV).

 

"Creo que fue el camino acertado pero, sobre todo, creo que nos muestra que estamos sincerando un proceso migratorio que ha sido fuerte para el país, que ha sido fuerte para las familias venezolanas, pero que nos está permitiendo crecer juntos como nación", puntualiza el funcionario.

 

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Regularizarse significa para las personas venezolanas recibir toda la oferta estatal para mejorar su nivel de vida

Foto: Guillermo Torres-Semana

 

¿HABRÁ UN REGRESO MASIVO DE MIGRANTES A SU PAÍS?

 

Espinosa descarta que haya un retorno de personas venezolanas a su país pues cree que existe un arraigo marcado de la mayoría de ellas en nuestro país, donde hallaron una gran estabilidad.

 

"Una vez la persona ya tiene un ingreso sostenido en el tiempo, que  vuelva a su lugar de origen es una decisión compleja de tomar y es una decisión que toma tiempo el atreverse a hacerla o no, siempre bajo el entendido de que el país de origen tenga unas condiciones ya óptimas para recibir de nuevo a su propio pueblo", afirma.

 

Por eso, dice a la hora de los balances, parte de esa decisión de quedarse se genera porque los migrantes se sienten acogidos, bienvenidos y protegidos.

 

"La forma en que el colombiano se montó en el bus de la migración, en la comprensión, en la discusión, es espectacular y genera admiración; la forma como el colombiano abraza al venezolano es espectacular y creo que lo que estamos haciendo es crecer como humanidad", reitera el director de Migración Colombia.

 

Ya cumplió parte de la deuda con sus hijas, dejó de ser el hombre mechudo al que miraban raro en casa y desde ya cuenta los días para pagar el saldo pendiente.

 

"Yo en este periodo acá, que he trabajado muy duro, y en el que, también hay que decirlo, hubo más papá concentrado en el país en Colombia, que papá en la casa, entonces yo tengo que volver un poquito a estar con mis hijas y con mi esposa porque también implicó unos sacrificios gigantes donde siento que tengo una deuda enorme por una buena causa; pero, sin lugar a dudas, este tema me volvió a mi mucho más humano ", dice sin titubeos.

 






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