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El sector privado: motor para la integración económica de la población migrante

El sector privado: motor para la integración económica de la población migrante

“El sector privado es una pieza clave en el fortalecimiento del vínculo humanitario-desarrollo promoviendo un enfoque inclusivo en toda la sociedad” | Por: JUAN CAMILO OSORIO / ACNUR




Por: Laura Cristancho @Lauracamila_cc

marzo 19 de 2021

En el marco de la Asamblea del BID desarrollada en Barranquilla se llevó a cabo el evento ‘Dignidad, Inclusión y Empleo: El Apoyo del Sector Privado a Refugiados y Migrantes’, en el que empresarios y voceros de organismos internacionales expusieron la urgencia de la articulación de la empresa privada en la atención a la migración masiva venezolana para mejorar el acceso a oportunidades de empleo en Colombia y los demás países de la región.

 

El evento virtual estuvo encabezado por el presidente de Colombia, Iván Duque; Mauricio Claver-Carone, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Karina Gould, ministra de Desarrollo Internacional del Gobierno de Canadá; y Eduardo Stein, representante especial de la ONU para Refugiados y Migrantes Venezolanos. 

 

De igual manera, en representación del sector privado participaron empresarios como Hamdi Ulukaya, CEO de la empresa de alimentos Chobani y fundador de Tent Partnership for Refugees; María Consuelo Castro, directora del programa de Sostenibilidad de Claro Colombia, entre otros. 

 

Desde 2015, más de 5,4 millones de venezolanos han salido de Venezuela. Los países de América Latina y el Caribe han sido los principales receptores de la migración y pese a que hay esfuerzos notables para la inclusión y regularización de los migrantes venezolanos, aún existen brechas importantes en materia laboral. 

 

Para Eduardo Stein, representante especial de la ONU para los refugiados y migrantes venezolanos, dicho contexto sumado a las graves secuelas económicas de la pandemia, hace inminente la participación del sector privado para la recuperación de la economía, la generación de nuevos empleos y la integración económica de la población migrante proveniente de Venezuela. 

 

“El sector privado está en una posición única para contribuir no sólo con la movilización de recursos, sino con soluciones creativas propias de su espíritu innovador y emprendedor. Es una pieza clave en el fortalecimiento del vínculo humanitario-desarrollo promoviendo un enfoque inclusivo en toda la sociedad”, destacó Stein.

 

 

Por su parte, el Presidente del BID, Mauricio Claver-Carone, indicó que si bien la migración ha implicado una serie de retos económicos, sociales y estructurales para los gobiernos de América Latina, con el apoyo del sector privado, el éxodo puede consolidarse como una oportunidad para el crecimiento de la economía. 

 

"La evidencia demuestra que la mayoría de los migrantes, refugiados y retornados en la región tienen edad de trabajar y, cuando se les brinda la oportunidad, contribuyen de manera positiva a sus sociedades de acogida con nuevas habilidades, redes, modelos de negocios y espíritu empresarial", afirmó Claver-Carone

 

Adicional a dichos beneficios, en un llamado a la asociación del sector público y el privado, Karina Gould, ministra de Desarrollo Internacional del Gobierno de Canadá, destacó que la inserción en el mercado formal a través de las iniciativas privadas es un paso inicial para reducir la xenofobia en las sociedades de acogida y disminuir los comportamientos riesgosos de supervivencia por parte de los migrantes.  

 

 


«Son las empresas las que conocen las necesidades de talento humano y de bienes y servicios en cada territorio. Esa es información indispensable para hacer un match entre la oferta y la demanda y contar con estrategias orientadas a la empleabilidad y el emprendimiento de los migrantes»

Eduardo Stein

Representante Especial de la ONU para Refugiados y Migrantes Venezolanos.


 

Al respecto, desde la experiencia en la administración de empresas con ‘liderazgo inclusivo’, Janet Awad Pérez, consejera de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) de Chile, señaló que es fundamental que los empleos, contrataciones y políticas corporativas generales tengan un enfoque inclusivo que apoye la incorporación y cree escenarios para la permanencia de los migrantes, refugiados y retornados.

 

Esta posición fue validada por el programa de Sostenibilidad de Claro Colombia. Según su directora, María Consuelo Castro, gracias a ajustes en el proceso de contratación y mediante una cultura empresarial de inclusión, entre el 2019 y el 2020 contrataron a 263 personas en condiciones de vulnerabilidad, entre ellas venezolanos migrantes. 

 

“Cuando iniciamos el proceso empezamos a ver que había una solicitud inmensa de diplomas apostillados, mínimo de bachiller y muchos no podían cumplir con ese requisito. Así que cambiamos a una selección basada en competencias y habilidades en ventas y no en  estudios apostillados, para poder ampliar la cobertura. Esto cerró la brecha en el proceso de convocatoria, selección, formación y certificación de los migrantes”, explicó Castro. 

 

En la discusión también participó Hamdi Ulukaya, un empresario multimillonario y filántropo turco que creó la alianza Tent Partnership for Refugees para abogar por la inclusión laboral de los migrantes en el mundo. Ulukaya enfatizó en que es clave que los países de acogida capaciten a los migrantes y los apoyen con sus innovaciones y emprendimientos. 

 

“Esto no puede dejarse solo en las manos de las ONG, de los gobiernos y de las organizaciones internacionales. Las empresas y grandes multinacionales también deben actuar porque es su responsabilidad moral y además, porque es algo que beneficia a su propia economía”, añadió Ulukaya.

 






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