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Vuelve a dispararse el flujo de migrantes que ingresa a Colombia

Vuelve a dispararse el flujo de migrantes que ingresa a Colombia

El 30% son migrantes en retorno a Venezuela y el 70% caminan desde Cúcuta en dirección a varias ciudades de Colombia | Por: CORTESÍA RED HUMANITARIA




Por: Milagros Palomares @milapalomares

julio 24 de 2020

Pese al cierre de la frontera, una nueva ola migratoria de venezolanos está llegando a Colombia. En el último mes, el flujo de migrantes que sale desde Venezuela y que ingresa al país por los pasos ilegales aumentó en un 244 por ciento, según reveló un informe de La Red Humanitaria, organización que brinda apoyo con alimentos y orientación a esta población vulnerable en los Santanderes.

Desde el 28 de junio al 5 de julio contabilizaron 568 caminantes retornando hacia la frontera de Venezuela, y 1.035 caminantes que ingresaron a Colombia.

En el inicio de la pandemia por la covid-19, el flujo de caminantes disminuyó de 500 a 70 al día. Sin embargo, actualmente los voluntarios de esta organización contabilizan en los puntos de atención entre 150 y 280 migrantes cada día. Recientemente se registró un pico de 286 personas caminando en un solo día, de acuerdo con datos recopilados por Julián Tiria, a cargo del albergue Fundar. 

Según el informe de esta ONG, que agrupa a más de diez asociaciones civiles, el 30 por ciento son migrantes que caminan en retorno a Venezuela y el 70 por ciento caminan desde Cúcuta en dirección a varias ciudades de Colombia y otros países como Ecuador y Perú.

Desde la tercera semana del mes de junio, esta organización ha monitoreado que el ingreso de caminantes al interior de Colombia tiende a aumentar y el flujo de caminantes retornando hacia Venezuela es menor. "No creemos que logre llegar a cero el tránsito de caminantes. Por lo tanto tendremos el flujo bidireccional por varios meses", advierte Juana Rico, una de las voceras y quien presentó el informe.

La situación es grave y alarmante, ya que la ayuda humanitaria de organismos de cooperación internacional se ha disminuido sustancialmente por cuenta de la pandemia. La emergencia supera la respuesta humanitaria de pocos grupos que acuden al auxilio con alimentos.

Los caminantes nuevos que vienen del vecino país no conocen la ruta y se exponen a mayores riesgos pues no están preparados para atravesar las elevadas montañas de los páramos de Berlín y del Almorzadero. "Las bajas temperaturas pueden resultar mortales si no se cuenta con los abrigos apropiados. No vienen preparados a nivel físico, ni con el equipamiento necesario para protegerse del frío y la lluvia", alertan.

A pesar de la disposición que tiene este grupo de samaritanos colombianos para brindar ayuda a los caminantes venezolanos, no hay albergues abiertos que puedan protegerlos en los páramos. Los decretos generados por alcaldías locales a raíz de la emergencia sanitaria han obligado a cerrar puntos de ayuda humanitaria importantes como los albergues de Samaritans Purse, en el páramo de Berlín, y On the Ground, en La Laguna. También fue cerrado el punto de atención dispuesto por los jesuitas en el peaje La Nevera. Esta situación ha ocasionado que familias migrantes queden atrapadas con niños pequeños en los dos páramos más peligrosos de esta zona.

 


«La mayoría de los caminantes sufre inanición debido a los largos tramos que transitan sin consumir alimentos. El 19% de quienes caminan son menores de edad y el 25% son mujeres, de las cuales el 3,7% están embarazadas»

Informe Red Humanitaria sobre los caminantes venezolanos


 

 

La Red Humanitaria ha observado que los migrantes en retorno se están movilizando en grandes grupos familiares, e incluso han conocido de casos de venezolanos que vienen caminando desde Chile. 

Cerca del 30 por ciento de los migrantes que llegan a la frontera con el objetivo de pasar a Venezuela se quedan en la zona metropolitana de Cúcuta y posteriormente deciden regresar al interior de Colombia, asegura Patricia Salguero, presidenta de la Fundación Colombo-Venezolana Nueva Ilusión, que durante la pandemia ha entregado más de 2.600 almuerzos diariamente a estos caminantes que llegan hasta el municipio fronterizo de Los Patios.

"Las razones, en síntesis, son las relacionadas a la decepción de ver que la realidad en que cimentaban su esperanza es más crítica y difícil en Venezuela que lo que les ofrece Colombia", añade Salguero. También se suma a esta crítica situación que los protocolos de retorno en el puente internacional de Tienditas no han fluido debido a las restricciones que han impuesto las autoridades migratorias venezolanas.
 

 

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La mala nutrición de los caminantes venezolanos los hace aún más vulnerables en su tránsito por los páramos.

 

La organización hizo una caracterización de migrantes en la frontera y descubrió que algunos que pasaron a Venezuela encontraron una situación peor a la que tenían y se regresaron; otros nunca lograron retornar esperando habilitación del paso del corredor humanitario; algunos vienen por primera vez a Colombia debido a la crisis alimentaria y política de su país; y otros cuantos tuvieron un control migratorio y, por su condición irregular, firmaron su deportación voluntaria hacia Venezuela.

Alertan que la aglomeración de caminantes en Pamplona es preocupante y los expone a una serie de riesgos como dormir a la intemperie con temperaturas de seis grados que pueden producir hipotermia. Además, en estos espacios no se cuenta con servicios sanitarios públicos, situación que incrementa el foco de contagio de enfermedades para esta población y afecta la higiene de la comunidad de acogida.

Los otros riesgos a los que se enfrentan los migrantes en estos trayectos son los accidentes en las vías. Como muchos de ellos duermen a orillas de las carreteras, están propensos a ser atropellados por los vehículos, que en su mayoría son de carga pesada. Adicionalmente, en el barrio Chíchira de Pamplona, algunos se han asentado en un puente que no cuenta con un muro de soporte a los lados ni tiene las condiciones para sostener el peso, lo que los pone en riesgo de caer al río.

"Por la dignidad humana de los refugiados y la armonía social, es urgente e inaplazable crear un albergue temporal en Bucaramanga. Al no existir, el parque del agua y otros parques son usados para acampar por cientos de familias venezolanas desalojadas que vienen de todas partes del país y del sur del continente", clama la Red Humanitaria en el documento.

 

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En la Fundación Nueva Ilusión, en Los Patios, ofrecen a diario 2.600 almuerzos a los caminantes venezolanos. 






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