Un proyecto de:


“Cuando nos avisen que Maduro deja el poder nos sentamos a negociar”: Rafael Del Rosario

“Cuando nos avisen que Maduro deja el poder nos sentamos a negociar”: Rafael Del Rosario

El líder opositor Rafael Del Rosario huyó de Venezuela por la persecución del gobierno de Nicolás Maduro. | Por: ESTEBAN VEGA | SEMANA




Por: Proyecto Migración Venezuela @MigraVenezuela

junio 13 de 2019

Aunque Rafael Del Rosario alcanzó notoriedad nacional en Venezuela cuando Nicolás Maduro lo acusó públicamente de instigar manifestaciones en contra de su gobierno, su nombre hace parte de la historia de la oposición venezolana. Este abogado lleva casi 20 años en la vida pública de Venezuela y, de la mano de líderes como Leopoldo López y Juan Guaidó, llegó a ser concejal del municipio de Chacao en el estado de Miranda.

Tras la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, Del Rosario asumió el cargo de coordinador nacional de servicios públicos. Sus denuncias de corrupción ante los apagones y el deterioro del suministro eléctrico lo pusieron en la mira del Palacio de Miraflores. De hecho, Nicolás Maduro lo acusó de incentivar protestas desestabilizadoras en contra de su gobierno y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) llegó hasta su casa para detenerlo.

En menos de 48 horas, este político huyó a Colombia, en donde logró reunirse con su familia. Ahora es uno de los 1,3 millones de venezolanos que han llegado al país y, como migrante, continúa su liderazgo político desde este lado de la frontera. Proyecto Migración Venezuela habló con él sobre los planes de la oposición, la situación política en Venezuela y el futuro de Nicolás Maduro.

 

Aunque Rafael y su familia pudieron sellar sus pasaportes al llegar a Colombia, no tienen planes a largo plazo en Colombia, pues esperan poder volver pronto a Venezuela. | © ESTEBAN VEGA / SEMANA



Proyecto Migración Venezuela: ¿Cómo se convirtió en un blanco del gobierno de Nicolás Maduro

Rafael Del Rosario: Lo que me dio más exposición mediática, y es una de las razones por las que el régimen me empezó a perseguir, es que denuncié la situación de los servicios públicos en el país, denuncié la corrupción y pregunté por qué no se invirtieron los recursos y se los robaron. Ahí el gobierno comenzó a visibilizar una cara y comenzaron voceros del gobierno a señalarme. Yo comencé a cuidarme pero ellos no se quedaron tranquilos con ese tema, y la falla en los servicios públicos continuó.


P.M.V.: Ante sus reiteradas denuncias, ¿Qué sucedió?

R.D.R.: El Sebin fue a mi casa el 22 de abril a las 11 de la mañana. Yo estaba en una reunión, mi esposa estaba en su trabajo y mis dos hijos estaban en el colegio. Se fueron cuando confirmaron que no había nadie en casa. Un vecino me llamó y me avisó. No pude volver a mi casa. Llamé a mi esposa y le dije que buscara a los niños en el colegio y que se escondieran. Me oculté durante 24 horas, mientras planeaba mi salida del país, pero yo sabía que si permanecía mucho tiempo en la clandestinidad me iban a presionar a mi o a mi familia.  A la madrugada del día siguiente empecé mi salida. Aliados del presidente Guaidó, que son del gobierno pero ahorita están con nosotros, fueron los que me ayudaron para venir a Bogotá. Aquí, monté una especie de sala situacional en la casa de una amiga que me recibió para sacar a mi familia.


P.M.V.: Usted participó como coordinador en el fallido intento de ingresar las donaciones de alimentos y medicinas para los venezolanos. ¿Qué errores se cometieron en ese operativo y qué evaluación hicieron luego de esa jornada?

R.D.R.: Ese día fue bastante complejo para nosotros porque en el plan que teníamos no contemplamos que el gobierno pudiera quemar las ayudas. El gobierno no se identificó, sino que mandó a sus colectivos paramilitares contra los camiones. Uno podría pensar que no iban a dejar entrar la ayuda, que la iban a decomisar, que se la robaran, pero en ningún momento que la iban a prender en candela. Creo que ahí el error de nosotros fue no pensar lo que de verdad tenemos que pensar: esto no es dictadura, es un régimen criminal. Y a este régimen criminal no le importó quemar comida ni quemar medicinas. Queríamos que esa ayuda humanitaria ingresara masivamente al país y que la gente percibiera eso como un éxito de nosotros. Luego, se tomó la decisión de aceptar la participación de la Cruz Roja Internacional para entregar la ayuda en Venezuela. Ellos se comprometieron con el presidente Guaidó a que esa ayuda iba a ingresar por ellos y que el gobierno no se iba a meter. Agentes del gobierno dijeron que no tenían problema con que la repartiera la Cruz Roja, siempre y cuando no participara la oposición. Como nuestra intención era que nuestra ayuda llegara, se tomó la decisión de que la Cruz Roja la entregara. La ayuda sí entró a Venezuela, pero el régimen ha intentado controlarla y ha tomado los insumos para ellos. No ha sido lo que habíamos esperado pero sí ingresó la ayuda.

 


PM.V.: ¿Cómo recibieron la investigación de The New York Times, según la cual los camiones fueron quemados desde el lado colombiano de la frontera?

R.D.R.: Fue bastante complicado. En principio pensábamos que ellos no podían quemar los camiones del lado colombiano, pero es que ahí se vive un estado de anarquía, de guerra, de zozobra. Es un territorio peleado por el ELN, colectivos, la gente que pasa por la trocha, militares venezolanos y militares colombianos.


P.M.V.: Pero la denuncia de la oposición y las versiones oficiales de ese día decían que los artefactos que incendiaron los camiones provenían del lado venezolano…

R.D.R.:
 Creo que ese día se vivió un momento de caos, de locura y creo que la lectura es que sabíamos que este régimen era capaz de todo y sabíamos que eso podía pasar, pero no nos imaginamos que lo podían quemar en suelo colombiano. Nosotros no culpamos al gobierno colombiano. Simplemente quedó demostrado ante el mundo que a este régimen no le importa nada, ni el territorio ni nada. El gobierno colombiano pudo haber tomado eso como un ataque a Colombia, y yo creo que la diplomacia ha mantenido la calma sobre esa situación.

 


P.M.V.: Claramente esa no fue la victoria que ustedes esperaban y la percepción que uno tiene desde aquí es que lo mismo está pasando con las marchas, que el pueblo se va desgastando con esas movilizaciones, ¿Qué hacen para combatir el pesimismo?

R.D.R.:  En Venezuela tenemos un dicho: “20 años de paciencia con el chavismo y 4 meses de impaciencia con Guaidó”. Si hacemos un resumen objetivo de estos cuatro meses, hemos tenido muchas victorias, pero ciertamente la victoria que quiere el pueblo venezolano es que Maduro salga del poder. Nosotros tenemos todas las semanas altos y bajos, de hecho cuando vino la ola de represión conmigo y con los diputados, Guaidó convocó una manifestación en el centro de Caracas. Esa concentración fue muy criticada porque no fue mucha gente. Ahí hubo un bajón pero es que, cuando no tenemos una victoria inmediata y el gobierno arremete brutalmente, la gente tiene miedo. El venezolano sale a protestar sin tener nada en el estómago, sin poder bañarse porque no hay agua, con los teléfonos sin cargar porque no hay luz. Lo único que nosotros hacemos para alimentar eso es el discurso de esperanza que tiene el presidente Guaidó. En eso se basa la confianza del pueblo; en que aquí hay una estrategia.

P.M.V.: ¿Ese discurso es suficiente para mantener la motivación en las calles?

R.D.R.:  Si bien es cierto que esa estrategia no ha sido inmediata para sacar a Maduro del poder, la gente le tiene confianza a la ruta que se ha planteado que es: el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres. Esa ruta ha calado mucho en el pueblo venezolano, que sabe que no se puede cumplir el paso dos sin que se pueda cumplir el paso uno. Creo que poco a poco la gente ha entendido que no se trata de algo inmediato. Yo creo que recuperar la esperanza, cuando hay represión es la tarea de los políticos, y sobre todo del presidente y su gente cercana: explicarle a la gente qué es lo que está pasando.


 


Te puede interesar: Los primeros 100 días de Guaidó


 


P.M.V.: ¿En este momento consideran que llegó la hora de buscar una salida negociada?

R.D.R.:  Ciertamente, con las reuniones de Noruega y demás ha habido mucha bulla con el tema. Yo siento que el tiempo de la negociación se acabó con el régimen. Para salir de este régimen se necesita una negociación, pero con los términos que pongamos nosotros y no con los términos que pongan ellos.


P.M.V.: ¿Cree que eso es viable?, el principio de una negociación es ceder

R.D.R.:
El pueblo venezolano ya ha vivido eso. La palabra negociación o diálogo en Venezuela trae rechazo porque las últimas veces ha sido una trampa del gobierno, donde ellos ponen las condiciones y nosotros aceptamos, y luego ellos no cumplen. Creo que la oposición ha tenido sus errores con el tema de los diálogos y las negociaciones.


P.M.V.: ¿Cree que es posible ese escenario de Maduro sentado a la mesa, aceptando las condiciones de la oposición?

R.D.R.:
Yo veo ese escenario en donde tengamos que obligarlo, porque todos queremos una salida pacífica y sin derramamiento de sangre, pero sí creo que es fundamental la presión de la gente en la calle. No hemos dejado de llamar a la gente a la calle para que entienda que si hay presión social, si la comunidad internacional tiene la presión por todos lados y los militares están quebrados por dentro, ese señor va a estar contra la pared.

 

La liberación de Leopoldo López le dio un respiro al liderazgo de Juan Guaidó en momentos en que el pueblo venezolano empezaba a desmotivarse tras continuas jornadas de marchas. | © TWITTER @JGUAIDO



P.M.V.:  ¿Considera posible una salida a la crisis de Venezuela que sea exclusivamente electoral?

R.D.R.:
Las condiciones en Venezuela para unas elecciones no están dadas. Primero, el pueblo de Venezuela no confía en el sistema electoral; los cinco rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) están jugando con el gobierno. La presidenta del CNE parece más bien una activista del partido de gobierno. El pueblo de Venezuela no va a aceptar una elección con ese CNE. Nosotros tenemos un plan y no nos vamos a salir de ese plan. Primero es la salida de Maduro para poder llamar a elecciones y una vez que salga vendrá el gobierno de transición, en el que tendrá que haber personas del oficialismo y de la oposición. Si hay reuniones en Noruega o hay gente planteando cosas, bien, que planteen y que digan. Cuando nos avisen que Maduro va a dejar el poder nos sentamos.


P.M.V.:  ¿Cómo ven ustedes la influencia de Rusia, China, Irán, Turquía y Cuba, que son abiertamente defensores de Maduro?

R.D.R.:
Ellos tienen un papel histórico para la liberación de un pueblo que lleva 20 años oprimido. Venezuela es un paraíso internacional para cualquier país que quiera invertir, que quiera explotar las riquezas y ciertamente nuestra ubicación geográfica es estratégica. El presidente Guaidó ha estado abierto a que esos países tengan esas alianzas. En Venezuela también se habla mucho del deseo de que Estados Unidos intervenga, pero nosotros ya llevamos 20 años con Venezuela intervenida.


P.M.V.: ¿Cuál es el papel de Estados Unidos?

R.D.R.:
A Venezuela le metieron un poco más de 100.000 cubanos y hay tropas rusas. El discurso de Estados Unidos ha dado esperanza al decir que si el régimen ya metió a los rusos y a los cubanos, los norteamericanos también pueden jugar un papel importante en la liberación de Venezuela. Creo que el presidente Trump está maniobrando, gracias también a nuestro embajador allá, para que a través de la presión diplomática ellos puedan entregar el poder. Ese papel que está jugando Estados Unidos y su reunión con Putin fue para decirle a Rusia que lo de Venezuela no es un problema entre ellos, que Guaidó puede garantizar sus intereses en el país. Esto no es una pelea de los países extranjeros por sus intereses, sino que es una pelea por la libertad de un pueblo al que le falta comida y servicios.


P.M.V.: A propósito del papel de Estados Unidos, ¿Cómo recibe la oposición las declaraciones Donald Trump, cuando dice que todas las cartas están sobre la mesa, que no descarta una opción militar en Venezuela?

R.D.R.:
 Cuando el presidente Trump dice que todas las cartas están sobre la mesa es porque están todas las cartas sobre la mesa. Desde alguna sanción hasta una posible ayuda internacional de intervención. Ciertamente, las sanciones no van a tumbar al gobierno y la fuerza es la opción extrema. Nadie quiere la opción extrema, pero llegará un momento en el que, si es necesario, el gobierno de Estados Unidos tendrá que tomar la decisión. Si uno les pregunta a los venezolanos por la opción militar, yo creo que un 80 por ciento dice que la apoya, porque estamos desesperados y queremos salir de esto.


P.M.V.: ¿Por qué no han podido tomar el poder?

R.D.R.:
No hemos podido tomar el poder porque hay una banda criminal en Miraflores, que no son más de diez personas, que están allí y que juegan con paramilitares y con tráfico de drogas, que han armado a gente durante años. Estados Unidos, que lleva la voz cantante, prontamente tendrá que tomar decisiones que sean de presión, pero más contundentes que las que ha venido tomando. A veces el pueblo se desespera y todos nos desesperamos, pero si objetivamente hacemos un análisis de la estrategia que ha tenido Estados Unidos, podemos ver cómo esa estrategia ha venido creciendo, y vamos a esperar a ver hasta dónde llega.

 


P.M.V.:  Otra de las estrategias de Estados Unidos para debilitar a Maduro es la imposición de sanciones económicas, ¿Qué evaluación hacen de esas medidas

R.D.R.:
Yo he hablado con muchas personas en la calle y hemos hecho asambleas en sectores muy humildes y la gente dice “que impongan todas las sanciones que quieran porque nosotros somos pobres y siempre hemos sido pobres. Podemos aguantar hambre 4, 5 o 6 meses”. Si nosotros tenemos que asumir el sacrificio para que ellos salgan del poder, lo seguiremos haciendo. Estas sanciones han tenido un impacto y lo hemos podido ver en el transcurso de los últimos meses. Al director del Sebin le impuso sanciones Estados Unidos, él participó activamente en la liberación de Leopoldo, y por eso el gobierno estadounidense le dijo que le levantaba las sanciones. Este tipo de acciones son un mensaje para todos y sé que muchos lo están internalizando como su oportunidad, su momento de supervivencia. Mucho de lo que nos dice la gente del régimen es que tienen claro que cuando Maduro negocie su salida no va a salvar a nadie. Las sanciones sí han tenido su efecto en los altos personajes del gobierno, que ya ni aparecen. Para nosotros, la estrategia de Estados Unidos ha sido lenta, pero creo que ha surtido su efecto.

 






¡Comparte!





Autorizo el tratamiento de mis datos conforme a la política de tratamiento de datos de SEMANA.