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"El desarraigo es lo más difícil que un ser humano puede enfrentar"

La venezolana Andreína Solórzano asumió la responsabilidad de trabajar para mitigar la xenofobia contra los migrantes en Colombia. | Por: KAREN SALAMANCA | SEMANA




Por: Juan David Naranjo Navarro @JDNaranjoN

abril 24 de 2021

La venezolana Andreína Solórzano ganó el premio India Catalina a mejor presentadora de noticias en Colombia. El Proyecto Migración Venezuela habló con ella sobre integración, discriminación y el futuro de ambas naciones.

 

PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA: Recién llegó a Colombia, en 2008, usted tuvo problemas con la do - cumentación y se le dificultó ser contratada, pero hace unos días ganó el premio India Catalina. ¿Cómo ha sido ese proceso de integración en el país?

ANDREÍNA SOLÓRZANO: Yo era una recién graduada que trabajaba en radio en Venezuela y en ese momento se comenzaba a vislumbrar la persecución y el tinte autoritario del chavismo. Ya habían expropiado Radio Caracas Televisión y les quitaron los espectros radiales a unas emisoras. Eso me preocupó mucho y me vine a Colombia con mi pareja de ese momento a buscar un mejor futuro, como la mayoría de los venezolanos. Llegué a Colombia con la visa de turista.

En ese momento no existían los permisos de permanencia, pues Colombia no estaba preparada para recibir a miles de migrantes. Entré en varios procesos de contratación, pero las cosas no se dieron porque el empleador no estuvo dispuesto a asumir los compromisos que le exigían para darme una visa de trabajo. En ese momento, el camino para que una empresa contratara un extranjero no era fácil. Finalmente, al año entré a CM& y duré ocho años en esa que fue mi escuela. Hoy, después de mucho sacrificio y trabajo, veo una recompensa en ese India Catalina.

 

P.M.V.: ¿Cuál es su lectura de esas dificultades que viven los venezolanos a diario cuando llegan a Colombia, especialmente en medio de la crisis de los últimos cinco años?

A.S.: A mí en Colombia me ha ido bien, he podido desarrollarme profesionalmente y no tengo sino agradecimiento. Pero cuando veo la situación de mis hermanos venezolanos que están llegando tan desprotegidos, tan vulnerables, lo único que deseo es que también tengan la oportunidad que yo tuve. He entendido que tengo una posición de visibilidad para ayudar a desmontar la xenofobia, expresando que somos muchos más los venezolanos que venimos a labrarnos un futuro y a trabajar fuertemente.

Entonces tenemos un corazón agradecido con el país que nos acoge y llegamos con hambre no solo física, sino espiritual de crecer y eso puede ser una oportunidad para Colombia.  Mi misión también es que los colombianos se vean en un espejo, porque no hace mucho tiempo eran estigmatizados en el mundo. Es mucho más lo que nos une en términos históricos, de experiencias, de paisajes, de cultura y de familias binacionales.

 

P.M.V.: En Colombia ha ganado terreno el imaginario de que los venezolanos no quieren trabajar porque estaban acos - tumbrados a que en el régimen chavista todo se los regalaban. ¿Cómo ve eso?

A.S.: No se puede negar que en Venezuela hay una descomposición absoluta y que estos regímenes dejaron de promover el trabajo como medio de subsistencia. Sin embargo, la mayoría de las personas que llegan a Colombia sufrieron en carne propia las consecuencias de un esquema como ese y por eso salieron huyendo. Estas personas ya entienden que la vida no es así y que están llegando a un país donde la gente es pujante y emprendedora, y se han dado cuenta de que si no trabajan no comen.

 

P.M.V.: Otro mito es que los venezolanos son los culpables de la delincuencia. ¿Cuál es su reflexión sobre ese fenómeno?

A.S.: Hay un problema de origen y es que muchas veces las buenas noticias no son noticia. Lo malo es más escandaloso. Es como cuando estás saludable y tienes todo el cuerpo bien, pero te cortas el dedo y empieza a salir sangre de ma nera escandalosa.

Claramente se genera una alarma y la gente empieza a tener una percepción alimentada por medios de comunicación y redes sociales. Con datos se ha mostrado que el porcentaje de la población venezolana que está cometiendo crímenes es muy inferior al resto de la población, pero el foco se pone allí. 

No hay que desconocerlo, pero hay que tratarlo con cuidado y en contexto. Cuando los líderes políticos dicen “qué pena, pero es la realidad” y no dan contexto, ponen a unas personas a actuar con miedo en contra de otras. Los líderes políticos tienen una responsabilidad gigante porque le hacen daño al 99 por ciento de las personas de bien que no están delinquiendo y que empiezan a ver que les cierran las puertas y sus derechos se les vulneran.

 


«Los venezolanos tenemos un corazón agradecido con el país que nos acoge y llegamos con hambre no solo física, sino espiritual de crecer y eso puede ser una oportunidad para Colombia»

Andreína Solórzano, periodista venezolana y embajadora de la reconciliación de USAID y ACDI VOCA


 

 

P.M.V.: Claudia López ha sido criticada como xenófoba porque dice que hay unos migrantes delincuentes y que ella no va a desconocer la realidad. ¿Dónde está el problema en las declaraciones de la alcaldesa?

A.S.: Ella debe entender la magnitud y la repercusión que sus declaraciones tienen sobre ese 99 por ciento de personas de bien. Ella tiene que poner en contexto y mostrar cuántos venezolanos del total de la población migrante son los que están delinquiendo. Eso representa un porcentaje mínimo. No hablo del caso de la alcaldesa, pero es muy delicado utilizar a los migrantes para tapar ineficiencias o desviar la atención de sus problemas.

En campaña electoral hay que poner mucha atención a eso porque sabemos que ese discurso puede ser taquillero, pero el daño que hace y la fractura que genera es enorme. Ya Colombia tiene muchas heridas con el conflicto como para aumentarle un problema de xenofobia. Yo admiro profundamente a la alcaldesa como mujer y como líder, pero ojalá reflexione sobre cómo maneja esa información.

 

P.M.V.: Como periodista de temas internacionales le ha tocado cubrir la crisis en Venezuela. ¿Cómo ha visto la res puesta del Estado colombiano?

A.S.: Antes del Estatuto de Protección Temporal me parece que había sido corta y lenta. El estatuto da un paso gigante, pero no canto victoria hasta que no se vea la implementación. La migración puede ser una oportunidad o puede ser un lastre dependiendo del manejo que le den los diferentes estamentos de la sociedad. La empresa privada juega un papel fundamental en la integración económica de los migrantes.

Hace falta socialización con las empresas para que entiendan que no es difícil contratar a un venezolano y que no están quitando los trabajos, sino complementando las capacidades de los colombianos. Por las circunstancias de Venezuela, hoy somos un “gran nosotros” y se debe contratar por las capacidades y sin explotar a los migrantes por su vulnerabilidad.

 

P.M.V.: ¿Y cómo ha visto la respuesta de la comunidad internacional tanto para ayudar a resolver la crisis en Venezuela como para atender a los migrantes?

A.S.: Hubo un avance muy importante en 2019 con ese proceso de Guaidó, que la mentablemente terminó viéndose como una caricatura. Las sanciones para asfixiar de alguna manera al régimen fueron apuestas valiosas por buscar que el dictador quedara solo, pero tampoco han funcionado. No sé cuál es el siguiente paso, pero sí hay que presionar la salida de un régimen dictatorial que viola los derechos humanos y hacer esto sin asfixiar al pueblo, que está pasándola muy mal en Venezuela. Colombia, que se volvió una abanderada de esta causa, tiene que replantearse este tema porque no tener ninguna relación con el vecino viendo la situación migratoria, de pandemia y de pobreza es un problema para Colombia.

 

P.M.V.: ¿Qué piensa del liderazgo político en Venezuela que no ha logrado una solución?

A.S.: Es muy difícil estar en esa posición. Hay personas en Venezuela que se están jugando el pellejo en una lucha desigual contra un régimen dictatorial que persigue, que tiene las armas, que viola los derechos humanos. La articulación que lograron en 2019 fue importante, pero en este momento no está claro en qué están, ni qué es lo que viene.

Con las últimas elecciones parlamentarias, de manera fraudulenta o no, perdieron el único bastioncito que tenían de poder y ahora la tienen más difícil. Vemos voces distintas: una más radical representada en María Corina Machado; una apuesta por la transición con ciertos sectores del chavismo y tragándose sapos, representada por Guaidó y Leopoldo López. En Venezuela cualquier cosa puede pasar. Ojalá esas posiciones divergentes dentro de la oposición se puedan unir.

 

P.M.V.: ¿Cómo ve el futuro de los venezolanos, de Venezuela y de Colombia? A.S.: Soy una soñadora empedernida y una optimista a ultranza. Miro un horizonte en el que muchos venezolanos puedan volver a su país y sueño con que Venezuela no sea una nueva Cuba; que no pasen 40 años en una lucha infructuosa. Veo a Colombia y a Venezuela unidas por el destino para siempre. Todos los lazos que se crearon con los millones de colombianos que llegaron a Venezuela y los millones de venezolanos que llegaron a Colombia serán inquebrantables. Nuestros destinos han estado irremediablemente entrelazados desde el principio de nuestra existencia y este es un nuevo capítulo de esa unión. 

 






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