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Día cero: así fue el adiós al campamento

Día cero: así fue el adiós al campamento

Aunque los migrantes firmaron un acuerdo en el que se comprometieron a salir del campamento, algunos no sabían a dónde ir cuando se cerró la puerta del albergue. | Por: MIGUEL GALEZZO / PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA




Por: Sara Prada @pradasaraca

enero 15 de 2019

Este martes se cumplió el plazo para que los migrantes venezolanos salieran del campamento que creó la Alcaldía de Bogotá hace dos meses para atender la emergencia humanitaria que generó el asentamiento informal “El Bosque”, en los alrededores de la Terminal de Transportes del Salitre.

Un operativo tranquilo

La jornada empezó pasadas las 5 de la mañana con un comité del Puesto de Mando Unificado (PMU), en el que participaron representantes de la Alcaldía, Migración Colombia y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Luego, un equipo de 230 funcionarios se encargó de ayudar a quienes terminaban de empacar sus pertenencias y orientar a los que ya contaban con un sitio a donde ir.

Las primeras en salir del campamento fueron las dos familias reubicadas por la Secretaría de Integración Social en un albergue temporal, donde podrán quedarse tres días y después tendrán que irse. La Alcaldía prestó el servicio de trasteos para quienes lograron conseguir habitaciones o casas en arriendo y necesitaban que los llevaran con sus maletas.

A las 9 de la mañana, las últimas 24 carpas del refugio quedaron recogidas en la cancha de fútbol que durante dos meses fue el hogar de centenares de personas. Y una hora después ya había finalizado la salida de las 83 personas que se quedaron en “El Camino” hasta el último día.

“El balance del operativo de hoy es bastante positivo. Nuestra intención desde el principio era que fuera un operativo social, y eso se cumplió. La clave del éxito fue haber comenzado el desmonte el mismo día que montamos el campamento temporal”, dijo la secretaria de integración social, Cristina Vélez, en una rueda de prensa al final de la jornada. Mientras tanto, aún quedaban algunos venezolanos afuera del campamento que todavía no sabían a dónde ir.  
 

Cuando se abrieron las puertas del campamento "El Camino" se instalaron 80 carpas para albergar a casi 600 personas. © MIGUEL GALEZZO | PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA

Dos meses después de la apertura del albergue solo quedaban 24 carpas, en las que permanecían 83 personas. © MIGUEL GALEZZO | PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA 


Migrantes sin rumbo

Aunque la Secretaría de Integración Social calificó la jornada como exitosa, pues no fue necesaria la intervención de la Policía y no hubo altercados con los migrantes, en la puerta del campamento permanecían algunos venezolanos que denunciaban no tener a dónde ir.

“Hoy voy a ver dónde Dios me coloca. Es un hecho que voy a dormir en la calle hoy y mañana si es necesario”, dijo Oswaldo, un venezolano que lleva 5 meses en Colombia, y no consiguió a dónde ir ahora que se acabó el plazo del albergue. Un morral y una bolsa fueron suficientes para empacar un poco de ropa, unas cobijas y una carpa. El resto de su equipaje lo guardó en una bodega que le ofreció el personal del Distrito.

“El campamento nos sirvió, y hoy ya le doy gracias a Dios por haber salido también. Nosotros no vinimos aquí buscando refugio, sino para encontrar una mejora para nosotros y para nuestros hijos. Lo importante es conseguir trabajo”, afirmó antes de salir del campamento. 

El rostro de Yuletni, de 25 años, reflejaba impotencia, frustración y miedo. Acurrucada a un lado de la puerta del refugio abrazaba sus maletas mientras su esposo guardaba las demás cosas en el depósito de la Alcaldía. Hace cinco meses dejó a sus hijas de 2 y 5 años al cuidado de su suegra en Venezuela, y viajó a Colombia con la esperanza de encontrar un trabajo y poder enviar dinero para su familia, pero ahora también dormirá en la calle. 

Asegura que aunque tiene el Permiso Especial de Permanencia (PEP) durante estos meses solo ha conseguido trabajos ocasionales y no pudo ahorrar para pagar un arriendo. “Lo que uno se rebusca en la calle solo alcanza para comer, y aquí le ayudan primero solo a los que tienen niños”, dijo mientras esperaba a su compañero para tomar su maleta, en la que solo llevaba unas sábanas, una carpa, ropa y un pequeño mercado que les entregaron antes de salir del campamento.

 

La mayor parte del equipaje de José Mateus es material de reciclaje, pues a eso se ha dedicado desde que llegó a Bogotá hace 7 meses. © MIGUEL GALEZZO | PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA

A sus 62 años, Jesús Mesa espera recibir una ayuda económica para poder pagar un arriendo en Bogotá. Si no la encuentra, regresará a Venezuela con su familia. © MIGUEL GALEZZO | PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA

 

Para Jesús esta no era la primera vez que esperaba afuera del campamento. Tiene 62 años y desde que llegó a Colombia con su hijo, hace dos meses, ha dormido en la calle. Al pisar Bogotá, Jesús y su hijo pensaron que podrían quedarse en campamento “El Camino” junto con su esposa, quien había llegado a la ciudad cuatro meses antes, pero no pudieron entrar. El campamento de la Alcaldía fue una medida transitoria para atender únicamente a los venezolanos que estaban en el asentamiento cerca de Terminal de Transportes del Salitre.

Este martes, mientras esperaba a que su esposa empacara su maleta y saliera, lamentó que no les dieran algún tipo de ayuda económica a los migrantes del albergue. “Ahorita no sabemos qué vamos a hacer, no tenemos el dinero para pagar un arriendo, no tenemos para dónde llevar los corotos”.

Como ellos, varios venezolanos salieron este martes del campamento con miedo a tener que dormir en la calle, pero con la certeza de que esa sería su única opción al final del día.


Sin una respuesta definitiva

Después de la experiencia del primer campamento humanitario para migrantes en Colombia, la Alcaldía de Bogotá reiteró que entre sus planes no está contemplada la posibilidad de crear un nuevo refugio de este tipo. “A menos de que suceda algo absolutamente extraordinario, y hago énfasis en extraordinario, no vamos a hacer nuevos campamentos transitorios”, dijo la secretaria de Integración Social acerca de la posibilidad de nuevos campamentos.
 

La Alcaldía tenía previsto que el desmonte del campamento durara todo el día, pero el operativo terminó a las 10 de la mañana, cuando ya habían salido todos los migrantes que permanecían en el albergue. © MIGUEL GALEZZO | PROYECTO MIGRACIÓN VENEZUELA

 

Según las cifras más recientes de Migración Colombia, en Bogotá hay 283.000 venezolanos. Hace 8 meses eran 140.000. Vélez reiteró que para responder a esta migración, la ciudad cuenta con Centro Integral de Atención a los Migrantes en Teusaquillo, un albergue transitorio por tres días con espacio para 50 personas y el Supercade Social en la Terminal con el fin de atender a los migrantes venezolanos que lleguen a la ciudad y necesiten orientación o un lugar dónde dormir.

La secretaria recordó que las alcaldías locales deben garantizar la protección del espacio público y tienen el compromiso de no permitir el surgimiento de nuevos asentamientos informales en la ciudad.






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